29.11.12

Llevo dos días apagado, pero ya empiezo a tener tono

Llevo dos días apagado. Sí, apagado pero no fuera de cobertura. Cualquiera puede contactar conmigo, pero yo no quiero hablar con nadie. Me llaman, los atiendo, disimulo, y no les digo que estoy apagado. Ellos esperan al otro lado a un Julio de siempre, estoy en la reunión y debo comportarme, aun sabiendo que la puedo estar pifiando.

Repaso luego mentalmente mis intervenciones en busca de los errores y los pillo, aunque no son graves. No debo avisarles, no es bueno demostrar que a veces estoy apagado y lo mejor es no aparecer débil, pero las agendas son programaciones que no tienen botón de apagar muy a la vista y te pueden poner zancadillas.

Podría romper mi agenda, decir que de vez en cuando me apago, pero creo que somos muchos los que la energía la compramos a golpes, que podemos estar dentro de lo más bien o de lo más tonto. Que mientras nos sepamos organizar y seamos sinceros, asumamos nuestras debilidades e intentemos controlarlas, es bueno para todos aportar y sumar. Y si el virus nos entra en los sesos, abandonar, que tampoco pasa nada.

Me dice me santa que soy muy exigente conmigo mismo, y eso me dice también mi querida doctora de familia, que me conoce bien y me castiga sin comer pasteles para que un número baje en mi sangre. Yo les digo que muy exigente no seré, cuando prefiero un whisky a que mi número de la sangre baje, pero me sonríen y no me creen. En fin.