7.10.08

La inmoralidad de la televisión y el todo vale

Tras un reportaje con varias personas de más de 50 años en el paro y sin posibilidad de encontrar trabajo, que tienen que acudir a comedores sociales, sale un reportaje de Elsa Pataky que ha recibido como regalo de su novio un castillo junto a NY, decorado por un afamado fulano.
Vomitivo.
No es posible que una revista dedique una docena de páginas a una joven que recibe un castillo de premio y que se le de publicidad a esta barbaridad justo detrás de un reportaje de hambre. La sociedad pagará estos excesos sociales. Y no estoy en contra del castillo ni de Elsa, sino del uso que damos en la televisión a la realidad dramatizada a gusto de las audiencias.
Si no aprendemos a controlar los mecanismos de la publicidad y el mercado, recibiremos pedradas.