3.1.16

La volatilidad del voto ha venido para quedarse en España

La volatilidad del voto de los españoles ha quedado muy de manifiesto tras el 20D y no sólo por el crecimiento de nuevos partidos políticos estatales sino también por los cambios experimentados en territorios como Galicia y BNG, en País Vasco y Bildu , Valencia con Compromís o Aragón y CHA, por poner algunos ejemplos. 

El cambio de voto se produce por el tipo de votaciones, por la importancia de los líderes locales o nacionales, regionales o estatales que representas todas las opciones, pero sobre todo por la nueva disposición de la sociedad a no dar nada por hecho y analizar todas las alternativas, en igualdad de posibilidades, sean nuevas, viejas, locales o estatales. Y esta nueva decisión de posible cambio se da más entre los jóvenes, pero también en los adultos hasta los 60 años, es decir entre y hasta los que hicimos posible la Transición. 

Pero esta volatilidad del voto ha venido para quedarse, al menos hasta que se asiente de nuevo el panorama político en España. Esto quiere decir que quien sube puede bajar y quien baja puede bajar todavía más. Los techos y suelos electorales se han destrozado, sumando a la volatilidad el lógico recambio vital con la salida de viejos electoral y la entrada de nuevos que además están decidiendo acudir a votar en mayor número que hace sólo cuatro años. Ahora toca el compromiso, el programa, la credibilidad, el saber trasmitir, el no cometer tonterías, el saber entender la situación compleja y encontrar soluciones válidas, posibles y creíbles, para "sus" votantes.

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