15.6.15

Humor negro amarillo o como ser tonto sin pretenderlo

El humor negro es una excelente forma de reírnos de nosotros mismos, pero es tal vez el humor en el que se necesita una mesura y una inteligencia algo más elevada que en el resto de clases de humor. El castellano es tremendo para crear chistes, pero incluso en el humor, la modas pasan, los criterios cambian.

Pero lo que en el año 2015 está mal en el 2011 también estaba mal. No han pasado tantos años. Que un concejal actual diga idioteces en el año 2011 cuando era un ciudadano de calle nos indica que en el 2015 tiene muchas posibilidades de seguir diciendo idioteces aunque haya crecido de categoría laboral.

Yo ayer me puse totalmente de lado del concejal Guillermo Zapata. No tanto porque precisamente solicitaban su ajusticiamiento público los que han permitido robos y saqueos sin tamaño, como porque la libertad de opinión, de escritura, de humor, de literatura —el humor es literatura, buena o peor— me parecen fundamentales. Pero hoy tropezando de bruces con el chiste sobre Irene Villa me he dado cuenta que no fue un exceso verbal sino un comportamiento mantenido, y aquí ya me entran dudas sobre la idoneidad de este señor para mantenerse en un cargo importante en el Ayuntamiento de Madrid. Si se le hubiera sometido a una selección de personal básica del tipo a las que se someten los desempleados en España, casi seguro que no la hubiera pasado.

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