14.4.15

Prohibido pensar, no vayamos aprender

Deberíamos votar cada tres meses, para que los políticos con despacho estuvieran siempre acojonados. Las promesas serían superiores y muy originales, como esa de Extremadura: dar 300 euros al año a las viejecicas extremeñas para animarlas a votar, por lo que han sufrido en su vida.

Los españoles no sabemos bien si mandar a cascala todo el sistema y votar en tropel a los nuevos, o volver a acojonarnos y no ir a votar o votar a los tramposos de siempre. Hay un término medio, votar a los que hasta la fecha nunca han hecho trampas pero sí han gestionado antes, pero es que son tan pocos que no en todos los sitios es posible.

Al final se impondrá lo lógico, lo que quieren las empresas del Ibex35 que son las que mandan. Nos repartirán un poco de pan y algunos partidos de fútbol y nos convencerán de que ponerse a leer o escuchar a los políticos válidos, que no son tantos, es un trabajo ímprobo. Para qué nos vamos a poner a pensar si ya piensan ellos por nosotros y así nos evitan el dolor.

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