13.12.14

Consumiendo podemos cambiar el mundo

Nos han convencido de que somos seres egoístas, y de tanto decírnoslo nos lo hemos creído, enterrando la realidad ancestral. Somos seres que como todos los animales somos capaces de ayudar a los demás y además disfrutamos con ello.

Es verdad que a algunos personajes les interesa este mensaje para así pasar ellos desapercibidos, o lo que es peor para nosotros y mejor para ellos: pasar como los adalid del invento egoísta. Aquellos que son egoístas han logrado hacernos creer que todos somos egoístas y así pasan por personas lógicas, por seres excelentes. Pero es mentira.

La solidaridad entre seres humanos es constante, aunque tenga que pelear muchas veces contra la insolidaridad de otros seres humanos que curiosamente han logrado puestos de representación mayores, por habernos creído como sociedad que los que mejor defienden los intereses generales son aquellos que son egoístas e insolidarios.

Ayudamos a los vecinos, a los familiares, a los amigos, a los compañeros de vida, a los que tienen dificultades. Nos enternecen las situaciones vitales delicadas, la debilidad, la falta de libertad, los problemas de los demás. Simplemente somos tan solidarios con lo que nos rodea como todos los demás animales que están sobre la tierra.

Así que cuando hablamos de cambiar el sistema de economía capitalista por otro más social, más humanos, que busque el bien común, lo tenemos fácil. Simplemente tenemos que ser nosotros mismos.

Hay que consumir de aquellos productos que no estén gobernados y gestionados por corporaciones que destruyen el medio ambiente, abusen de personas, solo busquen su beneficio personal. No es tan complicado encontrarlas. Normalmente entre una inmensa empresa con marcas que no hagan publicidad de sus ayudas sociales y otra que nos diga qué hace por el planeta, por sus trabajadores, por el crecimiento sostenible, es suficiente.

Debemos intentar que todas las grandes empresas inviertan una parte de sus beneficios en mejorar el mundo y que luego expliquen en qué lo hacen. Si logramos diferenciar con trasparencia a las grandes empresas, entre las que cuidan a las personas y al Planeta de las que callan, a costa de saber nosotros elegir qué consumimos y de qué gran marca, habremos logrado un gran avance en mejorar nuestro entorno.
 
¿Conoces otras formas para lograr que ete mundo sea algo mejor? ¡Dínoslas!

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