1.11.14

El "día de después" es el peón basura de la política

Siempre tenemos como una losa muy compleja los  días de después como el punto de inflexión importante ante los problemas. Tras el 9N tendremos los días de después, pero también tras las nuevas Elecciones Municipales de mayo 2015 o tras las Generales de no se sabe bien qué fecha. No sabemos gestionar el camino y esperamos saber gestionar la meta.

La sociedad espera soluciones, es decir cambios, reformas profundas, incluso la explosión de algunos elementos que hasta ahora solo han servido para lastrar nuestro funcionamiento. Las reformas ya no pueden ser de forma, sino de riesgo. Algunas de ellas de alto riesgo incluso. Pero de alto riesgo es tener hambre, no tener trabajo, tener a una generación de jóvenes sin futuro social.

Los días de después siempre se construyen sobre los días de antes y en los últimos años damos la sensación de que solo nos importa nuestra capacidad para resolver los problemas cuando ya son inevitables, cuando ya están sobre nuestras cabezas. Es decir, cuando ya es tarde. Cuando un problema es serio, esperamos a que crezca lo suficiente como para ser inevitable tener que tomar decisiones sobre la marcha. Se tomen la que se tomen, siempre decimos que eran inevitables y urgentes. Es la prioridad lo que nos marca la agenda, en vez del estudio sosegado.

Pero por otra parte, es cierto que gran parte de estas medidas nunca se tomarían si no tuviéramos el problema apretando nuestro cuellos. Somos como sociedad incapaces de tomar las medidas inevitables desde el sosiego y el consenso y preferimos que se coinviertan en problemas importantes para así tener manos libres en la toma de soluciones. Una trampa maquiavélica, si la jugamos planificada desde el principio.

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