13.8.14

La inmigración desde África es un grave asunto humanitario

Ayer mil personas entraron en Europa a través de Andalucía escapando del hambre y de las enfermedades, de los déspotas de sus gobiernos y del nulo humanismo en sus países. Son personas que no tiene nada, no tienen ni futuro ni posibilidades de ser considerados como seres humanos. Su diferencia vital con los europeos son tremendas: en manos de mafias, de gobernantes dictadores, de economías nulas, de hambruna constante, de sed de agua.

Podemos poner más Guardia Civil, o construir una valla que tenga mil metros de altura. Pero si siguen los problemas básicos de estas personas, seguirán luchando hasta la muerte por sobrevivir. No tienen nada que perder, excepto la mala vida que ya conocen. A cambio tienen mucho que ganar y lo intentan por lógico defensa vital.Y debemos recordar sobre todo que son personas, seres humanos como yo y que tienen todo el derecho a tener una vida digna, pues el mundo nos correspondo por igual a todos.

Si no somos capaces de entenderlos —ya no pido comprender que sería una segunda y lógico fase— es muestra de que no queremos saber cómo viven y preferimos mirar a otro lado. Pero no entenderlos es tanto como no querer deducir cual es el problema global de nuestra sociedad en el corto y medio plazo. El mundo, lleno de guerras religiosas o sociales, siempre termina en muertos civiles, en personas que sufren. Y los culpables lo son mucho antes de que se dispare el primer disparo.

No vienen a un paraíso como el nuestro, aunque vengan al mismo territorio. Pero si lo comparan con lo que dejan es un paraíso mayúsculo.

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