31.7.14

¿Quien se queda las propinas? ¿Es lógico dar propinas?

Con las propinas pasa algo curioso en este mundo raro de narices. Hay países y profesiones donde la propina forma parte de la lógica e incluso otros donde las propinas van incluidas en las facturas, pero en realidad las propinas son siempre de mal gusto y un descaro de servilismo. Países y oficios donde a la hora de negociar los sueldos se habla de las propinas como una parte variable que logra subir los sueldos hasta “aceptables”.

La mejor propina debería ser volver al mismo lugar y consumir otra vez. Ser un cliente fiel y agradable. Pagar un 10% de propina por un servicio o incluso por una obligación que en algunos casos llega a figurar en la nota, es además de un abuso, una vergüenza para los trabajadores. Los sueldos deben ser conocidos, fijos y suficientes según la labor desarrollada y vivir de las propinas un claro error que soportan los trabajadores, de forma equivocada.

Si en un oficio se paga poco lo que hay que hacer es buscarse otro puesto de trabajo, si hoy es difícil, mañana mismo. Pero no pensar en las propinas como forma de sobrevivir, pues nos estamos convirtiendo en esclavos de la miseria, de la voluntad ajena.

¿Quién se queda en realidad las propinas? Por que esta es otra, en muchos países de los que exigen las propinas, los dueños se quedan con una parte de las mismas como parte de la estructura necesaria para que los trabajadores reciban las propinas. Es el colmo, los trabajadores pagan parte de las propina al empleador, por dejarles trabajar en su local. Con dos pelotas.

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