13.4.14

Las Cámaras de Comercio deben ampliar sus servicios hacia las empresas

De las crisis económicas no se sale nunca. Uno se adapta, se revierten vicios, se defienden derechos, pero el resultado final es una situación diferente, con nuevas reglas de juego social. De las crisis no se sale; nos transformamos.

Pero eso no quiere decir que se salga peor, ni que se salga a la primera, ni que se salga mejor que antes. Hay muy diversas opciones donde intervienen numerosos factores en un tiempo muy indeterminado, que afecta de muy diversa manera a los diferentes colectivos sociales que forman el conjunto poblacional. Excesivas variables.

Esta crisis se quiso minimizar empleando un sistema clásico. No asustando, intentando ir de positivos. Se equivocó el economista de cabecera de Zapatero y sumado al error táctico del tipo de inversión del Plan E y el huracán inmobiliario, nos hundimos mucho más de lo que se dice. Y si no se lo creen miren los vientos que se han llevado bancos y cajas de ahorro sumado al crecimiento de nuestra deuda total.

Pero ahora vamos a intentar hablar de soluciones. La inflación nos la controla Europa. La máquina de hacer billetes y las devaluaciones también. No podemos competir en sueldos contra nuestros competidores pues bajar más supone dejar de consumir internamente. Es un drama tener tanto desempleo aunque no lo sepamos bien todavía. No es lógico para la productividad de un país tener a los mayores de 60 años trabajando y a los jóvenes de 20 a 35 viviendo de sus padres y sin trabajo. Ya sabemos pues qué no está bien.
Repasemos otras pequeñas ideas de sentido común que no están bien: explicar poco creyendo que los españoles somos idiotas, no contar con la sociedad para salir de esta como si no fuéramos adultos, creer que en el momento en que sigue aumentando la deuda pública podemos avanzar reduciendo ingresos públicos, no asegurar cada día y a todos que solo es posible mejorar la situación trabajando más, confundiendo a los trabajadores con que trabajar más es igual a estar más horas cuando lo necesario es ser más útiles e innovadores, olvidarse que hay que estar más formados incluso en algo tan básico como sería emprender y crear empresas, no decidir revertir la emigración de españoles y mejorando la inmigración que nos viene pues la necesitamos con una natalidad penosa, optimizar los gastos públicos sin olvidarse que eso no tiene que ser recortar sino gestionar mejor con cambios a veces complicados. 

Incluso hay que pensar que si el Estado entrega dinero a la Banca para que no nos hunda con su debacle, deberíamos crear un banco público que prestara dinero a las empresas. Es de sentido común pues no podemos sobrevivir mientras las Pymes sean microempresas y estas dependan de sus clientes y proveedores para financiarse entre todos ellos. Habría que ir pensando en crear otra división empresarial diferente que supiera diferenciar mejor los tipos de empresa por su facturación o por su inversión o su valor añadido, por su contabilidad y divididas al menos en tres grupos distintos con otros cuatro subgrupos en cada uno de ellos. Y actuar con discriminación positiva según los problemas de cada grupo. Tenemos todo montado para hacerlo bien, pero nos falta el coraje político de organizar las acciones. Las Cámaras de Comercio hay que potenciarlas mucho más, ponerlas en más valor y dejarlas que apliquen más amplitud de acciones.

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