7.11.13

Sobre sondeos electorales y cómo se cocinan

Se habla mucho de la forma de cocinar el sondeo del CIS de octubre de 2013 y es cierto que se cocina y mucho, modificando los resultados brutos de las respuestas. Algo lógico además, pues busca (en teoría) dar más seguridad al resultado.

Pero veamos algunas pistas para ver cómo se ha cocinado y si se ha hecho bien o sin un criterio que conozcamos.

Nos vamos a olvidar de los partidos que no sean de circunscripción nacional, pues en una encuesta de 2.000 personas no son válidos los resultados de territorios pequeños a los que les toca unas decenas de encuestados.

En el año 2011 el resultado electoral fue diferente al que confiesan los ciudadanos consultados en el sondeo, en todos los sondeos. Luego, lo primero es adaptar sus votos declarados con los votos reales del resultado electoral de 2011. Tras eso segmentar qué tipo de votantes han respondido al sondeo según su declaración de voto. Y tras esas correcciones repartir el resultado obtenido por la suma total de voto real.

En esta cocina que realizamos todos no sabemos la abstención real que podría haber y hay que imaginársela o hay que aplicar una parecida al último resultado electoral. Aunque su importancia en un sondeo es menor al no conocer (yo) a quienes votaron en 2011 si es que lo hicieron los que ahora dicen “No saben, no contestan o no votarán”.

Los datos de la columna “reales” y “sondeo directo” son auténticos, simplemente son los datos que tenemos encima de la mesa. Como entre los sondeados hay mucha distinta gente que declara qué votó en 2011, al PP y a IU sobre todo hay que corregirles esas cifras al dato real del “sondeo directo” y tendríamos lo que llamaos “Cocina 1”. Tras eso y admitiendo que los cuatro partidos grandes sumaron un 70,5% del voto válido, hay que aplicar estos datos que NO suman ni de lejos esa cantidad de voto válido al dato teórico de lo que será en 2015 también el porcentaje de voto válido, con independencia de que voten 100.000 personas o 25.000.000 de votantes. La abstención afecta sobre todo para darles más poder a los que realmente votan. Si vota el 50% de las personas censadas, estas tienen un voto ponderado con el doble de valor. Si se moviliza el electorado de derechas o de izquierdas, su voto vale el doble del real, pues sus votos, que pueden ser el 50% del electorado, cuentan para el 100% del resultado final.


Pero a lo que íbamos. Con este sondeo y cocinado en plan sencillo y claro, vemos que baja el PP y el PSOE, sigue ganado el PP aunque es el que más baja, aumentan casi el doble tanto IU como UPyD y el resultado se acerca mucho al que ya han publicado otros medios distintos al CIS.

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