29.5.13

Ya no vale con quejarse, ahora hay que edificar futuro

Suenan voces que avisan de repartir dineros a cazos para resolver el desempleo juvenil y el otro. Es decir todos si funciona o ninguno. Dinero que vendrá de Europa o que se sumará sin sumarse a los déficit varios, es decir a las deudas.

¿Alguien se ha enterado que no se trata de repartir dineros en ayudas sino de diseñar un Plan de reformas sincero y con inteligencia?

Si subvencionamos empleos nuevos sin criterios profesionales estaremos simplemente tirando el dinero para maquillar los números durante unos meses, si acaso un par de años. Ayudas directas a la contratación de jóvenes ¿pero para hacer qué?

Incluso algunos vuelven a decirnos en voz baja que se podría reactivar el sector de la construcción, que está todo ya montado para que sea rápida la reacción. Cierto, otro Plan E pero en plan idiota. En un año volveríamos a tener contratados dos millones de parados haciendo obras de carreteras o de viviendas vacías. Pero luego hay que pagarlas, venderlas y comprarlas o no, y otra vez al desempleo.

Nada de investigación, nada de valor añadido y novedoso en un mundo globalizado en donde es complicado competir, nada de “ser distintos” que no diferentes, nada de Universidad que son unos pesados, nada de ayudar a emprender de veras dirigido hacia nuevos mercados y producciones, nada de ayudar al éxito a través de la gestión de la calidad total, nada de aprender a exportar más y mejor. Nada de mejorar a los mandos intermedios y superiores a que sean más listos y tengan más calidad profesional. Entramos en lo más difícil de todo. Saber qué se debe hacer para resolver todo esto, ya no vale con solo quejarse.

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