11.3.13

Queremos un país sin políticos ¿y si lo pusiéramos fácil?

Hoy leía a un periodista con derecho a escribir que decía que a los políticos hay que abofetearlos si los vemos por la calle. Lo decía en primera persona, pero quien lo lee, estoy seguro, lo lee en segunda persona o incluso solicita que lo leamos en terceras personas. Todos.

Bien. Pensemos un momento. Imaginemos un mundo diferente. ¡Ya no tenemos políticos!, ¡lo hemos conseguido! ¿Y ahora?
Hay dos posibilidades. Solo dos:
Anarquía, que igual funciona hasta bien
Gestión dura por parte de los que pueden imponer el orden y control.
¿Merece la pena este riesgo, cualquiera que sea el sistema elegido?
En el fondo lo que queremos es que los políticos actuales se vayan a su casa y vengan otros. Pero estos otros no saldrán nunca. O mejor dicho, los que salgan no serán mejor que los que están. Si primero les rebajamos la estimación, el respeto, la consideración y además les decimos que deben ganar menos que antes de entrar en política, pues nadie que realmente valga, deseará meterse en estos follones. Quedamos los jubilados y los desempleados de larga duración.
A los concursos de tele realidad no acuden lo mejor de cada comunidad, estos buscan otros mecanismos más lógicos para ser válidos. Para hacer el bobo en televisión acuden los que ya han intentado antes hacer algo válido o importante en la vida y no les ha funcionado. Lo mismo sucede con los mejores médicos, abogados, periodistas, notarios o filósofos. Economistas que quieran entrar en política hay si acaso un par y de los que tardaron varios años de más en sacar la carrera. Los buenos prefieren no complicarse la vida para nada.
Pero seguimos odiando a TODOS los políticos lo que ayuda, eso si, a que muchos de nosotros tengamos ganas de abandonar y dejar que todo tome el camino que parecemos querer entre todos. ¿Quién soy yo para llevar la contraria a la mayoría?, si la mayoría quiere que no haya políticos, lo lógico sería empezar por irnos de la política, dejar esto y tomar nota de los deseos. Querer imponer, creernos que somos imprescindibles nos llevan a dar la razón a quien pregona que somos imbéciles y peligrosos. Bueno, y si además creemos que todos los políticos son malos o peores menos uno mismo, es que ya hemos entrado directamente en la enfermedad mental más terminal.

3 comentarios:

  1. Duro artículo, Sr. Ajovín. Como usted bien dice necesitamos de la diversidad política para que no reine una mano dura que haga y deshaga según su criterio, porque nuestra sociedad no está preparada para un autogobierno anárquico. La cuestión no es que sobren los políticos, sino los que han perdido su conciencia de ser representantes de la ciudadanía. Yo no quiero que éstos se reciclen, yo quiero que se vayan. Porque aún creo que los que no han salido nunca, pueden y tienen derecho a llevarnos por otros caminos que hasta ahora desconocemos porque no hemos tenido ocasión de saber cómo nos iría con otras políticas diferentes a las que llevamos viendo de manera dual durante estos casi 40 años de bipartidismo.

    Existen otras fuerzas políticas que pueden dar soluciones o esperanzas, y sería bueno que la ciudadanía entendiera que pueden y deben surgir nuevas, pero para eso, los políticos actuales deberían dar el primer paso: eliminar desigualdades, prohibir por el bien común la financiación masiva de campañas, y por una vez demostrar que los ciudadanos tenemos derecho a participar. Hasta que un grupo minoritario no tenga los mismos derechos a ser conocido que uno de los grandes, es imposible que la política avance. De nada valen nuevas luces, nuevas ilusiones, nuevos planteamientos si su voz no se escucha y sólo se oyen las que tienen el dinero para mandar.

    Consentir una igualdad participativa significaría un ataque directo a los poderes económicos y sus intereses. Y eso, los cancerberos financiados, que dicen ser políticos, no lo van a consentir, porque sus amos les pondrían en la zona donde estamos muchos ciudadanos, en la miseria.

    Faltan políticos, si: pero con narices y capacidad de liderazgo, sin miedo a acabar en la papelera, como el resto de los que exponemos algo, por la estricta necesidad de creer que se puede conseguir. Buscando el apoyo de quien cree en nuestros planteamientos porque: - cumplimos – trabajamos – servimos y vivimos junto a nuestros vecinos, siendo uno más, no uno que cuenta porque sabe contar, genera falsas esperanzas porque sabe mentir y hacer que le crean, y acaba accediendo a un puesto de dirección, a uno en un sillón europeo, o a cualquier otro sillón donde jubilarse dominando el arte de la retórica.

    Como usted dice, quizás los verdaderos políticos ya no quieren participar en cuestiones de estado, simplemente porque es complicarse la vida. Porque saben que tienen un primer reto: recuperar la credibilidad, la estimación y el respeto.
    Pero estoy convencido que si alguno de esos verdaderos decidiera tirarse al barro, sin miedo a pringarse y salir embarrado, y los demás políticos le dejaran (cosa que dudo), la cosa volvería a ser lo que era. ¿O ahora descubrimos que creíamos que era?

    Tiempos convulsos, amigo Ajovín. Tiempos revueltos. Como mandan los ciclos.

    Como siempre un placer compartir con usted. Y no se desanime, necesitamos personas como usted. Aunque a veces la desesperanza nos invada.

    ResponderEliminar
  2. Tiene toda la razón. O casi.
    El perfil del futuro político sí debería ser más parecido al mío. Peor yo NUNCA me propondría para ello. Y ahora me explico.
    En dos ocasiones me he negado a participar en ùestos de más responsabilidad. En política una vez NO es complicado que se perdone, dos vees NO es el suicidio. En este punto lo tengo claro.

    Y ahora vamos a lo importante.
    Digo que se necesitan más personas como yo en un factor para mi determinante. La mayoría de personas que se dedican a la política son funcionarios. No tengo nada en contra de ellos, en absoluto. Pero representan en exceso una forma de ser en la vida.
    A la política tienen que llegar más trabajadores, más empresarios pequeños, más jubilados y sobre todo más mujeres por que se lo merezcan y no por cupos. Admito aquí patadas en los riñones. Pero este tema lo dejo para otra entrada.
    En la política se necesita más gente que siendo lista y capaz, con arrestos, con sentido común, con capacidad de dialogar y sobre todo de negociar, ya tenga encima problemas resueltos de todo tipo. Incluidos despidos, cierre de empresas, familias resueltas, estudios permanentes, capacidad de adaptarse, etc.
    A veces nos vamos al populismo, es un problema, pero es que sería la solución más fácil. Peligrosa por que al populismo llegan de todos los colores y el que más chifla, capador, pero nos van a venir con palos pra ponerlos en las ruedas.
    Efectivamente son tiempos muy convulsos, pero hay que salir, por naries, no hay otra.

    Gracias por leerme y comentarme

    ResponderEliminar
  3. Un detalle aclaratorio.
    Los funcioanrios también son trabajadores, faltaría más. Y algunos trabajan mucho, aunque algunos trabajan muy poco.
    Me refería a trabajadores por cuenta ajena en fábricas, obra, naves, emigrantes, personas que cambian de empresas tras despidos, que cambian de oficio, que se tienen que reciclar constantemente.

    ResponderEliminar