21.2.13

Todos somos responsables de lo mal que nos va. Tú también

Como en algunos años, no todos, el Debate del Estado de la Nación viva las tertulias variadas y nos da material para hablar un par de veces. No más. Se repiten como los de Gran Hermano, insultándose mientras la falta de credibilidad acecha sobre sus cabezas.

Rajoy, Mariano para los amigos, tuvo un discurso ligeramente acertado en las formas económicas pero falto de sinceridad y de realidad social. Su España no es la mía y se dejó en la recámara de su intervención más asuntos de los que intentó tratar. Son tantos los problemas de esta España vieja, que ni un dominador de los tempos y los silencios es capaz de convencernos para asumir que lo mejor es NO hablar de ella.
La España que yo veo es la de los seis millones de desempleados, la de las reformas que solo afectan a los más débiles, la de los recortes en libertad, en seguridad judicial, en sanidad o educación, en jubilaciones, en capacidad adquisitiva, en futuro, en ilusiones sociales. Pero la que ve Rajoy es la de que podríamos estar peor y si no que se lo pregunten a los del Sahara.
Cuando un Presidente del Gobierno no es capaz de sentir empatía por sus ciudadanos lo mejor es que se vaya a otro trabajo. No sucede nada por cambiar de oficio, en serio.  Sobre todo por que con lo que juega es con el futuro —que lo pintan bastos— es con una generación entera de jóvenes, es con muchos millones de españoles que lo están pasando peor de lo que deberían por su mala gestión.
Pero para un líder de la oposición como Rubalcaba, aunque le escriban en bonito los discursos, su falta de credibilidad por su pasado le lleva a ser un instrumento fácil en manos de un gris Rajoy. No sirve para hacer de contrapeso, no sirve para trasmitir nuevas ideas, para decirnos qué se podría hacer si él estuviera al mando del barco que se hunde. El PSOE debería haber resuelto sus dudas ya y tener un contrapoder con capacidad de ilusionar. Eso o apagar las luces.
No resultan creíbles ninguna de las propuestas de Rajoy, que son reformas sobre reformas, pues casi siempre que reforma nos la mete cruzada y sin vaselina a los de siempre, mientras que lo disfruta con caviar también con sus amiguetes de siempre. Y no lo resultan, por cínicas, al asegurar que espera sumar las de la oposición a la que no escucha y sobre la que no se tienen noticias de presentar ideas capaces de formar un conjunto de programa alternativo.

Ya no sirven pinceladas, bosquejos de soluciones diferentes. Habría que presentar un plan de actuación totalmente alternativo (que no tiene por que querer decir utópico ni imposible ni con incapacidad para sumar lo posible de lo que está ahora sobre la mesa), un programa político y social completo y diferente en sus fondos y en sus gestores sobre todo. Presentarlo, defenderlo y explicarlo muy bien. Y persistir en él. Y si no es posible presentarlo, callarse y que la sociedad vaya decidiendo. Que por cierto, alguna vez habrá que exigir a la sociedad que tome decisiones sobre su futuro y que no se limite a votar a los más cómodos, una vez si y otra también.
Si a todos los políticos nos consideran unos asquerosos, tendremos que empezar a decir que toda la sociedad como conjunto no es capaz de resolver sus problemas, de elegir a los mejores para gestionar su futuro. La responsabilidad es de todos.

8 comentarios:

  1. No lo vi, ni lo oí completo, pero de momento me decepcionó. Luego empecé a consultar diarios y opinaban de manera parecida.

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  2. Estimado Sr. Ajovín

    Me cansa esta idea de criminalizar al ciudadano.

    Es como un gran juego donde endosar lo que sale mal a otros. Y cuando sale bien, sólo hay que aguantar el tipo, hacer alguna ley que beneficie a la comunidad y otras tantas en favor de quien asienta sus posaderas en butacas de terciopelo rojo. Y todos tan contentos.

    Y así nos ha ido hasta nuestros días, unas veces creyéndonos la película, y otras sin posibilidad de hacerlo porque alguien decidió que hasta aquí habíamos llegado.

    Hoy me harta, claro que me harta que me digan, por ejemplo, que soy culpable del cambio climático con los autos que se fabrican a gran escala; que lo soy de contaminar con la basura que alguien me vende de origen envasada; tambien lo soy de vivir por encima de mis posibilidades cuando me dijeron que todo era posible a tantos euros aplazados al mes; ahora lo soy porque no consuma para que no se estanque la economía que ahora es global y donde el desarollo particular de cada pueblo cuenta menos que mano de obra barata. Por citar algo.

    Y el colmo de la culpabilidad , ahora, también soy responsable de una política que me ha obligado a dejar todo en sus manos en post de una curiosa democracia a cambio de elegir un papelito cada cuatro años. Y el resto del tiempo a callar que para eso he votado. Ya tendré mi nueva oportunidad dentro de 1460 días.

    No, Sr. Ajovín, no soy responsable de los errores de otros porque cualquier intento de la ciudadanía por llegar al poder es nulo, y lo sabe.
    La semana pasada incluso lo decían los líderes políticos de ambos bandos: "Pensar en evitar el Bipartidismo es una vuelta al pasado, es tirar a la basura 35 años de democracia, confiar en otros partidos minoritarios es un error grave para nuestra sociedad" ( no recuerdo la fuente exacta pero creo que fue en ABC)

    No , Sr. Ajovín, todos los políticos no son unos asquerosos, algunos son símplemente incompetentes, otros sinvergüenzas y quizás los mínimos sean presuntos delincuentes.

    Empezar a decir que "toda la sociedad como conjunto no es capaz de resolver sus problemas, de elegir a los mejores para gestionar su futuro" es como pedirle peras a un olmo que solo da fruto cuando sólo el horticultor lo decide. Y frente a esto, nos dejan pocas opciones, tan pocas que ni las darán, porque los políticos saben que ya no nos creemos nada.

    Claro que somos responsables, o esa es la idea de "lo demócrata" y por eso necesitamos un referendum urgente. Una consulta cada dos años que decida si lo que hacen es acorde a la ciudania o cambiarlos. Y eso no es posible.

    Necesitamos que la Banca deje de financiar las ultras campañas de publicidad de los grandes partidos a cambio de prebendas, para poder acceder en igualdad de condiciones a los nacientes partidos ciudadanos.Y eso no es posible.

    Necesitamos que las arcas públicas dejen de poner dinero a Partidos, Fundaciones, Sindicatos y que cada cual luche por sus ideales con sus pudientes y con sus palabras.Y eso, no es posible.

    Necesitamos leyes que expulsen a los incompetentes sin dilación, sin ayudas y sin prestaciones, como cualquier hijo de vecino. Y eso no es posible.

    Necesitamos leyes que regulen los privilegios de los poderosos, adaptadas a los varemos del resto de la ciudadanía a quien representa. Pero eso, estimado Sr. Ajovín, jamás será posible.

    Lo único que nos queda es lo que escondía esa famosa frase: "Vanitas vanitatis et omnia vanitas" o creer que la responsabilidad la tiene el pueblo (pero sin el pueblo).

    Un placer seguirle.
    Martín SB.

    http://buscarempleoaloscincuenta.wordpress.com/

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  3. Por favor, corrígame la palabra VAREMO en el prnúltimo párrafo , la he puesto con V y es con B (borre este comentario cuando lo vea que usted puede desde su panel de control) a mi no me deja editarlo una vez publicado. Gracias y perdone la molestia.

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  4. Pues siento no poder corregirla, solo me permite suprimir el comentario. Y es una opinión muy respetable, aunque sea con V.

    Queda claro además que en su segundo comentario aporta la corrección. No me deja Blogger corregir.

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  5. Ahora voy al asunto.

    No, la inmensa mayoría de los políticos son honrados y trabajamos por la cara más absoluta y poniendo dinero de nuestro bolsillo.
    Repito, la inmensa mayoría en número. Y lugo están los cabrones jetes que tanto roban y tanto mal están haciendo al sistema y al país.

    ¿Que por qué lo hacemos gratis?, pues por que nos gusta y por el egoismo de sentirnos bien. Personas que trabajan por "egoismo" de hacer las cosas bien, de sentir que hay que empujar por mejorar hay a millones, algunas en política, otras en religión, en ONG, etc.

    Cuando digo que la culpa es de TODOS nosotros,no digo que todos nosotros seamos responsables de la actual situación. Yo NO me siento responsable, pero si culpable. Para mi es distinto.
    Mi responsabilidad es intentar hacer lo que debo en cada momento, pero la responsabilidad en cada caso es de quien lo hace y lo hace mal o bien.
    Yo en lo que no puedo hacer nada, no tengo responsabilidad, pero si me siento culpable por no pechizcarle la cara a más de uno, por no dar con el zapato en algunas reuniones, por no lograr algunas cosas por mi incapacidad de rebelarme todavía más.

    Yo he solicitado cien veces mil, que las personas participen en política, que entren en masa a afiliarse a los partidos políticos. A los que quieran ellos. Hay de variado color. Y si no gustan, se forma otro. Y desde estas nuevas organizaciones surgidas del cambio interno, cambiar y modificar malos hábitos.

    Imaginemos el partido más grande de todos, si entran en mi ciudad 300 afiliados nuevos en el mismo día, se hacen caquitas los dirigentes. Si entren a afiliarse 3.000 se mueren de miedo. Y en mi ciudad somos 700.000 habitantes. Y si tienen bemoles, que les prohiban a 3.000 ciudadanos afiliarse a un partido político, si se hace con todas las de la ley. Es decir sigueindo el reglamento interno de cada organización, no saltándose a la torera las normas.
    Esto es por poner un ejemplo del poder que tiene la sociedad y que en vez de emplearlo, se dedica a criticar en un bar que todos los políticos son iguales.
    Durante 12 años y iendo jefe de mi empresa, entraba a trabjaar a las 6 de la mañana. Como yo conozco a varios más. Así que cuando esuchco que todos los jefes son unos jetas y unos bordes me rebelo.Pero cuando escucho que los empresarios hacen trampas digo que sí y que es una verguenza que no se actúe con más contundencia contra las trampas.
    Un abrazo y encantado de intercambiar comentarios, que son los que dan vida a los blog.

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    1. Efectivamente, no todos son lo que debieran ser: políticos, empresarios, trabajadores, amistades o familiares. Lo normal y lógico es que cada cual asumiéramos nuestras competencias y disfrutáramos de nuestros derechos. Eso sería el estado, casi perfecto.
      Hay personas que deciden participar activamente en política, yo los que conozco (y volvemos al mismo arranque): unos se lo trabajan, como usted bien dice, por pura necesidad del sentido de lo comunitario, asumiendo gastos y a menudo arañando tiempo para la política de su propio ocio y de su familia. Hablar con ellos supone un brote de aire fresco, al darte cuenta que sí puede ser posible re-creer en todo esto que llamamos democracia. Pero también conozco a otros (que conozca personalmente: únicamente dos) que entran con la idea de alcanzar un puesto de liderazgo, aunque sea mínimo, para engrosar su ego personal y algunos dineritos extras si se puede.
      Cada cual debe decidir cuál es su papel dentro de la sociedad: política, social, laboral, educación, artístico… Y todo funcionará cuando gane de nuevo la honestidad y el saber hacer. El tiempo es sabio y siempre pone las cosas en su sitio.
      De momento, inmersos en tantos conflictos, estamos siendo testigos de un sistema político-económico-social que se ha derrumbado, y que necesita reorganizarse, en el que poco a poco hay que descubrir la manera de crear uno nuevo acorde a nuestros nuevos tiempos. No ya por nosotros, si no por los que tengan que venir. Sería penoso para ellos descubrir que sus antecesores invirtieron miles de millones en su sociedad para dejarles un mundo sin derechos y sin salida.
      Y eso, Sr. Ajovín, lo estamos haciendo poco a poco, usted en política, mi vecino con su empresa, la madre jubilada apoyando a su hijo desempleado y sobre todo: criticando conscientemente, charlando, recuperando el placer de intercambiar palabras en vez de “guasaps” con las personas que nos merecen nuestra confianza, porque con la crítica aprehendemos nuestra verdadera esencia y comprendemos el mundo que nos rodea, y que nos preocupa. Y sí, también es fundamental que los políticos como usted, tengan la valentía de publicar en un blog (varios son los que usted lleva) lo que piensa y ponerlo nuestro alcance ya sea para aceptar, negar o participar en el proceso.Como también lo es que usemos los ciudadanos las tecnologías para decir lo que también pensamos y vivimos. Porque lo verdaderamente importante lo resume usted en una frase: “Se puede vivir mejor” y vamos a conseguirlo.

      Un cordial saludo.

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    2. Poco puedo añadir. El sentido común, el sentido de la propia responsabilidad social, el deseo como muy bien dice, de intentar dejar al menos un mundo igual a como nos lo encontramos, y de hacer algo más felices a los que nos rodean.

      La política es para mi una sensación, algo no buscado, un deseo de intentar que esto funcione lo mejor posible. Mi verdadera vocación si tuviera calidad hubiera sido el Arte, pero no sirvo, no soy constante ni aprendí lo suficiente. Me gusta sobre todo el municipalismo y el diálogo, vengo del mundo de la empresa y eso me lleva al complejo juego de la negociación, del ceder y lograr.

      Hoy asumo como el primero, que los políticos estamos muy mal vistos. Yo no hubiera dicho nunca que soy político excepto precisamente (debo ser imbécil total) por que sé que está muy mal visto serlo. Por compañerismo lo digo. Tengo un pequeño puesto de responsabilidad municipal pero sobre todo tengo un gran puesto de responsabilidad moral al que no quiero abandonar. Intento influir sobre otros colegas políticos (algunos me leen también) para lograr un mundo mejor y sobre todo de más inteligencia social. Pero reconozco sobre todo que soy un mediocre, que los que deberían hacerlo por ser mucho mejores que yo están escondidos entre sus beneficios. Pero cuando no hay nadie que quiera ser barrendero o enterrador o enfermero, pues debe hacerlo el más tonto de cada casa y por eso estoy donde estoy.

      Encantado de dialogar.

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    3. No se llame usted tonto, aunque sea una metáfora.

      Usted cree en lo que hace y sabe comunicarlo, y eso, es lo que realmente cuenta.
      Me parece el mejor camino de hacer las cosas.

      Un saludo y hasta la próxima entrada, siempre consigue arrancarme unas cuantas palabras de reflexión tras leerla, y eso me gusta.

      ¡Salud! Sr. Ajovín

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