7.12.12

Todos somos cómplices de la inmoralidad bancaria

Es inmoral que las ayudas que nos manden desde Europa para rescatar los bancos españoles los tengamos que pagar entre todos nosotros, con nuestros impuestos, mientras que si dejamos de pagar 300 euros a un banco nos puede perseguir con saña y nos aplique unos costes brutales. Ya se sabe que gran parte de estas ayudas nunca las podrán devolver los bancos.

Pero más curioso es que estas ayudas que al final tendremos que pagar nosotros y no los bancos, se tengan que dar por malas praxis bancarias y financieras. Se las regalemos por que los dirigentes bancarios de variado nivel han jugado con nuestros dineros hasta perderlos, han entregados créditos sin control a particulares y empresas, han apoyado a gobernantes para seguir jugando con sus inauguraciones sin necesidad.
Y lo increíble es que nadie tenga temor de terminar en un juzgado, que no haya imputaciones posibles, que se hayan asegurados jubilaciones tremendas, que tengan patrimonios repartidos y recolocados. ¿Para qué tenemos leyes?
Y mientras tanto los ciudadanos seguimos pensando que la culpa es de los políticos, cuando nosotros somos quien los elegimos, luego, somos como mínimo cómplices necesarios de estas incapacidades o trampas compartidas.

3 comentarios:

  1. Todos tenemos un poco de culpa, los ciudadanos por tratar de vivir por encima de nuestras posibilidades, los bancos por conceder créditos alegremente, sin comprobar la solvencia del demandante, los políticos -perdona- por gastar alegrememte el dinero de los contribuyentes en obras en muchas ocasiones innecesarias o cuando menos faraónicas.

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  2. Efectivamente los gastos públicos han sido a veces tremendos e imbéciles. No es explicable algunas barbaridades.

    Y ojo, algunas bien cerca de nosotros. No hay que ir a buscar lejos, que también. Y aquí los políticos se han convertido en bobos ilustrados que se creían las bandades del gasto absurdo.

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  3. Ya sabes lo que pienso al respecto. Habría que haber dejado caer a los bancoa y cajas.
    Al principio parecería la ecatombe mundial, el fin del mundo, pero al final habría salido mucho más barato. Y las ayudas a la gente que es la que lo necesita.
    Besazo

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