25.12.12

Juan Carlos hace de Rey con un discurso moderno y realista

El Rey Juan Carlos ha estado moderno, claro para quien quiera leer entre líneas, avisando de que no todo es economía y de que el trabajo debe ser más repartido y la política con mayúsculas recobrar su prestigio pues no se puede vivir sin política.

No ha hablado de Cataluña aunque se ha dirigido a todos señalando el problema que supone las divisiones, cuando el camino de lo grande es una de las pocas soluciones que tenemos para salir de esta, bien con una España tranquila, bien con una Europa más capaz.
Su presentación, semi sentado sobre la mesa, es un acierto de comunicación demostrando modernidad y cercanía, restando importancia a sus palabras con el gesto del cuerpo, pero dotándole de importancia con el idioma gestual acompañando bien el de las palabras claras y sencillas. No se puede decir que ha hablado para los gran formados, pues su idioma es sencillo.
Ha querido dar importancia al gobierno pero también a la oposición, y sobre todo a los políticos, tan defenestrados en estos años, y que sin duda deben cambiar para recuperar su respeto perdido. Y ha hablado con rotundidad de los derechos sociales, de la importancia en nuestra sociedad, del respeto que todos debemos tener sobre lo que ya habíamos conseguido. Hay que poner las cuentas en claro, pero hay que dotarse de mecanismos de reactivación, de estímulos para crear trabajo y riqueza.
Dijo con claridad que el actual "desapego hacia las instituciones y hacia la política", debe resolverse y propuso "encontrar nuevos modos y formas de hacer algunas cosas que reclaman una puesta al día".

PD.: No tiene nada que ver ser o sentirse republicano con analizar lo que se hace e incluso reconocer que a veces se hace bien.

2 comentarios:

  1. Coincido contigo en tus apreciaciones y te honran estos comentarios desde tu posición republicana.

    Creo que ha sido un discurso muy sensato y anclado en la realidad de la calle. Ojalá fuera más extendido así entre políticos, banqueros y empresarios.

    ResponderEliminar
  2. Si, si, fíjate que precisamente lo que falta es hablar, pero desde la sinceridad, desde la discrepancia pero no desde la berborrea o la violencia verbal.
    Y ser capaces todos de asumir que cuando algo se hace bien, hay que aplaudirlo, venga de donde venga. Incluso aunque no coincidas con todo.
    Si solo vemos enemigos y no diferentes, no encontraremos la solución.

    ResponderEliminar