6.12.12

A los buenos tramposos empresariales nunca se les coge

Yo desearía tranquilizar a los lectores de este blog. Los (que dicen) tejemanejes que presuntamente ha realizado un tal Ángel del Cabo son de lo más normal y habitual en el gran mundo empresarial que sufre. Esas trampas que presuntamente dicen las malas lenguas ha realizado por presunto encargo del Díaz Ferrán, presunto empresario y presunto Presidente de no sé qué sindicato empresarial, son de lo más habitual en el mundo de las empresas que empiezan a no ganar lo que estiman sus “amos” que deben ganar cada día.

Si acaso hay que liarla a estos chicos —que presuntamente han hecho lo que dicen—, por tontos y dejarse coger. Por eso digo que no hay que preocuparse mucho, que no hay que tener miedo. Que lo habitual es que no los cojan nunca, pues son más listos que estos pardillos que ahora salen por la tele. Eso si, parecen más listos, pero solo presuntamente.
Vosotros os preguntaréis que por qué lo sé. Nada, que os lo explico ahora, tranquilos. Mira, cuando las cosas van mal en una empresa, algo que se detecta mucho antes de que se deje de pagar, incluso un par de años antes, se empieza por lo más simple. Se intenta contactar con los mejores asesores, los más caros, los más escondidos, los que trabajan para pocos clientes pero son eficaces. Estos asesores suelen tener en su agenda los teléfonos de otros “asesores” más duchos en técnicas de lavado de imagen. Y al final pides por favor que te pongan en contacto con los presuntos tramposos. A partir de cierto tamaño de la empresa esto es práctica habitual, no solo desde las grandes.
Efectivamente los inspectores de Hacienda los conocen, faltaría más, pero pasa como con los carteristas de las calles, que además de conocerlos hay que demostrar que han substraído la cartera con violencia, con más de 500 euros dentro, y con ganicas de joder. Y que además al que se la han robado ponga una denuncia. Si no es así (más o menos, que no soy abogado penalista), es una simple falta.
Yo presuntamente no conocí a ninguno, pero joder, trabajaba de maravilla ese que no conocía de nada. Sus clientes eran casi todos empresarios del País Vasco aunque él trabajaba desde otra zona. Había en aquellos años serios problemas para tener las contabilidades limpias de polvo, paja e impuestos revolucionarios, pues la policía vigilaba (solo) un poco a los que presuntamente pagaban. Era limpio, eficaz y listo. Muy listo el tipo. Seguro que no tenía las mejores notas de carrera, como este de esta semana que creo empezó de fontanero, pero el sentido común lo empleaba con mucho sentido. Son los peores, pues son normales y saben salir de todo tipo de atolladeros.
No debéis preocuparos, desgraciadamente no se puede hacer nada mientras no modifiquemos las leyes de manera rotunda. Ahora lo que toca es recortar a los más pobres sus servicios sociales, su sanidad, su educación, la cultura y restar concejales de la oposición, que estorban mucho. Lo de ir contra los que defraudan lo podríamos dejar para otro siglo. Que ahora hace pereza. En realidad una vez que han quitado los impuestos sobre el Patrimonio y Sucesiones, y han dejado que el de Beneficios se adapte como un traje a medida, solo queda sin tocar (a la baja) el IRPF y el IVA y esos impuestos los pagamos los pobres. Que por cierto, siempre nos estamos quejando de todo. Qué impertinentes somos.

2 comentarios:

  1. Tanto hacer leyes para no cumplrlas.
    Lo que tiene es que cumplirse la maldita ley.
    Besazo

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  2. Por desgracia no tenemos suficientes inspectores de trabajo o fiscales.
    Las leyes sin pruebas no sirven de nada.
    Y los tramposos cada vez tienen mejores asesores. Y más caros.

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