4.10.12

Obama pierde el debate ante Romney; queda aprender más

Todos coinciden en que Obama perdió su primer cara a cara televisivo 2012 con Romney, no tanto por el contenido del debate sobre economía, en donde Romney supo mentir o decir lo contrario de lo que antes había dicho, sin que Obama supiera atacarle por esos abusos del populismo descarado, como por la poca capacidad de Obama en saber trasmitir con alma de presidente, los conceptos claros sobre economía básica a su electorado.
En este tipo de debates NUNCA se debe entrar a la defensiva, ni ante el electorado ni ante el rival del debate. Y Obama no supo ser tan contundente como Romney.
Lo de menos es mentir sobre si se crearán 12 millones de nuevos empleos, lo que la gente indecisa entiende mejor es si le nombras varias veces el nombre de “América” (en este caso). O la gente en América (y ya en Europa) asimila mucho mejor que le digan “aumentaremos los ingresos medios” a que le digan “aumentaremos el número de personas de Clase Media”.
Era la lucha de un obispo mormón contra un Presidente. Las diferencias eran grandes en el concepto inicial. Y Obama no tuvo claro que él ya era el Presidente y el rival un predicador de iglesia.
Los fieles ya eran fieles antes de los debates en todas las campañas electorales, pero los indecisos, que es a quien se dirige una campaña electoral sobre todo, quieren mensajes sencillos, claros, que afecten a su corazón. No me pregunten por qué es así, pues no me apetece decirlo. O mejor dicho, no me apetece adjetivar a los indecisos.
La imagen, que ilustra un artículo de El País, ilustra tembién el debate. Un candidato con luz y contraste, un Presidente entre las tinieblas. Pero se puede mejorar todavía.

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