1.4.12

España está intervenida. Todavía no sabemos por parte de quien

Tras el anuncio de Presupuestos para el año 2012 en España, con severos recortes de todo tipo y en todos los departamentos, queda claro que la situación de España es mucho más complicada de lo que se nos dice, de lo que imaginamos. No tenemos claro si son ataques directos a nuestra economía, ataques dirigidos a Europa en el campo económico español, si son solo las malas gestiones económicas tanto públicas como privadas de los españoles, si es un cambio claro de los métodos de guerra mundial para posicionarse en el mundo no a costa de bombarderos sino a costa de controles económicos de las sociedad. Pero lo cierto es que España está sufriendo como ningún otro país una situación muy delicada. No hablo de Grecia o de Portugal, pues casi me atrevería a decir que ya no son países independientes y su tamaño no es comparable al de España.

¿Qué se busca con esta situación? ¿por qué nos centramos exclusivamente en el déficit y no prestamos atención a tener 5 millones de personas desempleadas cuando es un grave problema social?

Yo no creo en la mala fe del PP, ni antes en la del PSOE. En la de Rajoy o de Zapatero, para castigar a los trabajadores, para olvidarse de los parados, para asumir que los mejores españoles se estén escapando de España. No es posible que la única solución a una crisis económica sea obedecer ciegamente a Alemania y Francia por tener una deuda más o menos asumible y que era lógica hace solo 2/3 años. Algo más hay escondido y aunque se intuya, no se quiere decir con claridad. Por eso incluso, creo que Mariano Rajoy no está dando la cara, hablando a todos los españoles de sus medidas drásticas. Simplemente no quiere mentirnos. Más.

Si el futuro de Europa pasa por que sus sociedades sean como las chinas, indias o tailandesas, con los mismos derechos laborales, las mismas posibilidades económicas, las mismas justicias, el mismo tipo de democracias, se nos debe decir. Y no es ninguna barbaridad señalar esto, pues algunos dirigentes populares lo han señalado como el futuro de España y de los países del Mediterráneo. Es muy posible que estamos asistiendo a un cambio de sistema, pero no como desearíamos, a una transformación del capitalismo hacia otra posibilidad económica y social, sino más bien a un cambio de cartas en el panorama internacional, en donde unos países caerán boca abajo y otros países se pondrán cara arriba. Los que simplemente estemos mirando, nos quedaremos con las migajas sucias y usadas de toda la nueva realidad mundial.

España ya no es independiente del mundo, menos de Europa, pero menos todavía de sus prestamistas. Como no lo es la persona que debe a un banco 300.000 euros de hipoteca y ha sido despedido de su trabajo. Ni España ni esa persona ha elegido el despido económico de su situación futura; pero provocado o no por poderes que se le escapan del control, lo cierto que ambos, España y este hipotecado ciudadano, están en manos de los que le prestaron el dinero. No les importa tanto recuperarlo —que también— como apoderarse de su libertad para si es posible lograr que se les devuelva lo prestado, más “el hogar” y dejarles con una deuda de muchos años para que no levanten cabeza. Es la mejor y más sencilla manera de apoderarse de los territorios sin disparar un escupitajo envenenado a la cara de nadie.

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