30.9.11

Hay que aprender a defender los impuestos como positivos. Duro trabajo

La izquierda —no, el PSOE oficial, en este asunto, no ha sido izquierda— se ha equivocado en su ataque a la reforma constitucional en la que se incluye el déficit en la letra pequeña y por la puerta de atrás de la Ley Magna y con el verano encima para disimular mejor.
Principalmente por dos motivos, de los que uno al menos se insiste en seguir cometiendo desde la izquierda, una tras otra vez.

Nuestra posición debería haber caminado por el ataque sin fisuras a lo que es una vergüenza tremenda. Que la reforma se haga casi de noche y a escondidas, sin debate, sin consultar por referéndum y con las prisas del ladrón que quiere escapar antes de que lo pillen.

Y tras esto deberíamos explicar claramente y con pedagogía —y aquí insisto en que desde la izquierda no hacemos explicaciones claras a la sociedad de nada, con lo que conseguimos nula empatía— que el déficit es bueno y que para conseguirlo hay dos caminos, no uno solo como pretende la derecha. 

Según los conservadores hay que recortar gastos a mansalva para lograr que las cuentas cuadren. Pero hay una segunda posibilidad que les hace pupa. Que simplemente se eleven los ingresos por vía de impuestos.
Desde la izquierda también se puede hacer un buen control del déficit sin recortar gastos sociales y positivos para la sociedad más necesitada. ¿Desde cuando la izquierda hará pedagogía de los impuestos como un elemento positivo para mantener el estado de bienestar ya conseguido? Incluso a los ricos de verdad les interesa vivir en un sistema sostenible y con bienestar mínimo compartido. Que no se olviden los ricos de verdad que en los países NO democráticos hay menos ricos que en los democráticos. Si, cierto, son más ricos de verdad; pero en menor número.

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