15.7.11

Si creemos en la escuela pública, debemos gestionar más y mejor

A todos los que tocamos algo la pública política, nos gusta insistir que la buena formación y educación es imprescindible para una sociedad libre y capaz. Se nos llena la boca de palabras muchas veces huecas, alabando la senda que debemos recorrer para alcanzar la excelencia, equivocándonos a la hora de entender lo que realmente es la excelencia. Pero esa es otra. Lo que no deja dudas del discurso, es que todas las reformas pasan por mejores presupuestos y más gestión. No cambio de leyes, que ya estamos hartos de leyes que se modifican para nada —cada cuatro años de cambios de gobierno—, sino de gestión y normas, impulso y reconocimiento de la labor de los profesionales de la formación, que por cierto son muchos más que los profesores, aunque estos tengan la voz más potente.

No, no me estoy refiriendo solo a los padres como elemento a potenciar, me estoy refiriendo a Consejos Escolares algo diferentes, Claustros de Profesores más abiertos, políticos y empresarios sobre todo en FP y Universidad con más respeto entre sus otros políticos y empresarios, profesores técnicos que ayudan desde empresas o desde formaciones continuas, gestores de colegios públicos como nueva figura de trabajo, etc.

Los padres como tal, es decir como “los padres” de los alumnos de ese momento dado de la vida escolar, no me sirven para mucho, y lo siento. Los padres se van, decaen, cambian. Son “los clientes” y como tales deben tener una voz determinada, pero no la que asiente las gestiones y cambios. Otra cosa es “la sociedad” que debe estar mejor y más representada en los Claustros de los Profesores de la Escuela Pública. Bien a través de los representantes de los Consejos Escolares, bien a través de representantes de la administración. No confundir a los padres del momento, con la sociedad, que es de más de largo recorrido.

Tampoco hablo de controlar; sería el gran error de base, y la gran asignatura pendiente de estos cambios. Todos intentamos no tener dentro de las organizaciones a gente “de fuera”, por muchos miedos sobre todo. Pero al criticar no vemos el gran juego que se puede conseguir con la implicación de personas ajenas al centro educativo, a la hora de plantear a la sociedad y sus gestores los problemas. Personas con unos conocimientos amplios de toda la organización educativa, de todas la posibles puertas que se pueden abrir para dotar de más calidad al sistema. Creo que los Consejos Escolares son la organización que se ha quedado a medio camino entre la nada y el algo.

La escuela concertada SI tiene la figura del gestor —a veces tapada—, que o bien es un director o a veces un profesional que desde la secretaría o desde la confianza sabe moverse entre las tripas del sistema y conoce perfectamente el engranaje de SU colegio. Sabe comparar y hacer informes sobre la educación de su centro y lo que es más importante, toma decisiones para modificar hábitos, algo que en la escuela pública es muy complejo por el propio funcionamiento corporativo de muchos de los centros.

Más presupuesto para la escuela, pero también mejor gestión y más cuidado. Decir que la educación pública está mal y que hay que mejorarla no es el único camino. Hay que hacerlo, aunque ahora no sea el momento político de hacer cambios en ella por la oleada que nos viene. Lograremos entre todos acabar con la escuela pública. Entre todos, que no se nos olvide.

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