17.5.11

Los jóvenes en España, explican por qué están cabreados, tomando la calle

Los jóvenes por fin han decidido empezar a escribir su futuro. Da igual que lo llamen “Democracia real, ya” o “Revolución española”, como igual da que se les desaloje de las acampada de la Puerta del Sol. Quien da las ordenes a la policía no está demostrando tener ni idea de los por qué, ni de los cómo. Quien manda a la policía contra ellos no sabe admitir los problemas y con ello demuestra que será incapaz de encontrar las soluciones. Rajoy tampoco está fino, como no lo está quien crea que la policía será quien resuelva estos problemas. Pero a la vez no todos ni mucho menos son gente del “no los votes”, luego es posible algún reencuentro con la política.
En un solo día y sin siglas detrás, sin organizaciones que alienten y den gerencias, han conseguido reunir a más gente que los sindicatos en las manifestaciones del 1 de mayo. Utilizando Twitter pero también razones de cabreo. Son jóvenes y llega el verano, mientras no llega ni una sola solución a sus problemas de emancipación o de futuro laboral. Quien crea que esto se acaba desplazando a los asentados de una plaza de Madrid, no sabe ver. Quien crea que deteniendo a una docena se acaba
el asunto, no sabe cómo funcionan las sociedades. Quien piense que a fecha de hoy hay alguna organización detrás se volverá a equivocar.
Quien piense que la mayoría son gentes que podrán en un futuro encauzar sus cabreos a través de sindicatos, organizaciones políticas o sociales, se confunde y sigue sin saber ver. En los grupos que salieron el domingo a la calle hay una gran diferencia que convierten al grupo no en débil por sus diferencias —que es el gran error de apreciación—, sino en el germen de otra posible manera de entender las respuestas sociales. El 75% eran jóvenes, muy distintos entre ellos y que provenías desde diferentes grupos de reivindicación, algunos encuadrados en ideas conocidas pero otros no. Junto a ellos había un 25% de personas mayores de 30 años con cabreos diversos. Todos se veían muy organizados y no solo a la hora de presentar lemas o gritos; y no doy más pistas para no fastidiar. Que sean diferentes sirve para plantear la respuesta social desde la más suave hasta la más dura.
No son una pandilla de desarrapados que no tenían otra cosa que hacer esa tarde. Este es el primer gran error de quien observa el movimiento desde fuera.
Quien primero debe preocuparse es la izquierda. Gran parte de sus planteamientos, que no son iguales entre todos ellos, vienen desde diferentes ópticas de la izquierda internacional. Algunos son imposibles de asumir por la suave izquierda parlamentaria, pero es que hoy no parece haber otra izquierda posible que la domesticada por el mercado. El descrédito de la izquierda entre los jóvenes debería preocupar a sus propios dirigentes, como ya ha preocupado hasta la desafección a los jóvenes sin futuro en España.
Si a un grupo social muy cabreado no le das otra oportunidad que anclarse y hacer palanca, contra más les impidas hacer su ejercicio, más se cabreará y más razones tendrá para sentirse con razones. Gran parte de sus razones se las damos todos los demás con la inoperancia. Que cada uno sujete sus miedos y sus responsabilidades. Igual tenemos suerte y se acaba esto pronto como un azucarillo en un vaso de agua caliente. O no.
Os dejo para finalizar una frase que está corriendo entre los jóvenes acampados. «Primero te ignoran. Luego se ríen de ti. Después te atacan. Entonces ganas» Gandhi

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