8.4.11

Algo hay que hacer en la educación de España, para que tenga más calidad

Tras las ideas de Madrid, para separar a los alumnos mejores de los malos, se esconde una idea largamente intentada por los sistemas educativos elitistas. Pero sin saber plantearla, sí que tiene algunos puntos correctos que al menos deben hacernos reflexionar. Y lo digo tras más de 25 años dentro del mundo educativo desde Consejos Escolares (antes Consejos de Dirección), como padre o como representante municipal.
El número de alumnos por aula, considerados por encima de la media son pocos, no llegan nunca al 10%; mientras que los alumnos malos casi llegan al 20%. El 70% restante son los alumnos considerados normales.
En realidad lo que se intenta sin saber resolver el problema, es que los alumnos malos no afecten a los alumnos buenos frenando la clase y sus avances en materias. Es cierto que en una clase se dedica más tiempo a los alumnos malos que a los buenos, y con mucho peores resultados pues suelen ser alumnos
que no aceptan las indicaciones y sobre todo no quieren avanzar. Es cierto también que en muchas aulas no se terminan los temarios, frenadas por cursos malos que hacen casi imposible dar todos los contenidos. Salen perdiendo pues los alumnos normales y los “listos”.
Estas dudas son eternas y hasta ahora siempre se ha decidido que hay que mantener las clases mezcladas, sin términos medios. La verdad es que las medidas no pueden ser las mismas para alumnos de 8 años, que para alumnos de 12 o de 16 años. En los primeros años de educación hay que intentar que todos los alumnos tengan unos conocimientos homogéneos y que sus posibilidades para alcanzarlos sean iguales, primando la diversificación y ayudando a los más débiles.
Según van avanzando los años, los alumnos malos se convierten en “peores” y destrozan la clase en algunos casos, mientras que los buenos empiezan a despegar y separarse de los considerados normales o medios, sin que el sistema permita cambios y actuaciones. Se contrastan las diferencias pero seguimos sin saber cómo actuar y es aquí cuando más razones tienen los que intentan separar en diferentes clases a los alumnos según sus conocimientos.
Se debería seguir trabajando por la integración hacia el tren de los alumnos medios, sobre aquellos que presentan más dificultades, estudiando sus particularidades sociales o personales. Pero sin disgregarlos del grupo en la mayoría de las materias. Y a su vez a los alumnos buenos e incluso a parte de los normales darles oportunidades de ampliar sus conocimientos con clases extra de contenidos o de materias, fuera del horario lectivo pero controlado por los propios centro. Nunca deberíamos admitir en una clase, que los alumnos normales y buenos no lograran terminar los temarios al fin del curso, por culpa de nadie. Si sucede en un gran error del sistema.
Lo curioso es que esto es lo normal. Repito. Lo normal es NO ACABAR TEMARIOS al acabar el año lectivo. Y esto es VERGONZOSO.
El gran problema son los horarios de los profesores y de esto se habla muy poco. Sobre todo en la escuela pública donde hay excelentes profesionales que dedican a su trabajo un 200% de su dedicación, pero rodeados de colegas del mismo centro que dedican un 70% de su capacidad al estar quemados o simplemente ausentes de su tareas en calidad, sin contar aquí a los que están de baja laboral por diversos motivos.
Las diferencias entre profesores del mismo centro son en algunos casos preocupantes y no se incide sobre eto al tener una gestión interna mal gestionada. Nunca se debería haber propuesto en Ley como directores de centro a profesores del mismo, que acabada su tareas de director, tienen que volver a la plantilla habitual. Para dirigir un colegio público debería haber gestores ajenos a la educación. Algo que suena una barbaridad pero que no lo es. Para gestionar una empresa de lácteos no se necesita un ingeniero lácteo sino un buen empresario o un director en administración de empresas. Con recibir unos cursos lácteos le es suficiente para entender las particularidades de su específico puesto. Al revés es mucho más complicado. No es posible poner en una empresa de lácteos a un operario de director durante 4 años, sabiendo este que luego tendrá que volver a la cadena de montaje. ¿Alguien se imagina los resultados?
Los alumnos son el futuro de la sociedad y ahora los resultados medidos en la educación española son malos y lo que es peor lo son desde hace muchos años. Y aun peor todavía, no se atisba soluciones en las ideas de quien tiene que gestionar las mismas.

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