19.3.11

Conjeturas, miedos y lindezas sobre la vida o la basura

No aspiro a entender nada pues casi todo es tan complicado que requiere más tiempo del que soy capaz de entregarle. Si acaso a dejarme seducir por lo que sucede cada día, a dejarme llevar por la velocidad de mi generación que sigue siendo mucha, y disfrutar del intento. 

Estoy viviendo una década maravillosa en cuanto a acontecimientos importantes para la historia y eso me convierte en espectador. Pero ser espectador no es suficiente así que decidí participar de la vida desde la vida. Ahora estoy seguro de que cuanto más se sabe, peor se pasa con lo que se sabe, pues ya no sirve de nada hacer como que no van contigo los asuntos. 

Cuando se entra en la cocina del restaurante, huele a fritanga y comida, pero si insistes te viene el olor escondido de la basura. Cuando las viandas pierden su temperatura se vuelven odiosas e incomibles. Sean lo gloriosas que sean. Por eso, si se entra en la cocina, hay que estar con el casco de soldado puesto, pues en cualquier momento te vendrá el olor a muerte, a decisiones desagradables, a limpieza que intenta tapar la basura. En todos los lugares donde se cuece la vida, hay muerte.

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