17.1.11

La sal del Mediterráneo nos mata o al menos nos ahoga las ideas

Las audiencias castigan a los triunfitos de OT 2011 a costa de la película “Déjà Vu”, mientras en Túnez la gente se mata por hacerle caso a dictadores de los buenos o dictadores de los malos. Es el color del mundo que entrega circo y música mala para tapar lo importante. El Real Madrid empata mientras en España las cosas están entre muy malas y peores, pero… ¿de qué se habla en los bares y oficinas?. Pero casi es mejor así, pues no podemos hacer nada por los imbéciles que nos condenan a estar peor cada día, y encima no es que manden, simplemente es que gestionan sin mandar, que es la peor manera de tener responsabilidad.
Leo que hay gente que se va a la calle, que pierde su vivienda habitual por pocos centenares de euros, mientras observo a algunos inmigrantes que se vanaglorian en un programa de televisión de estar viviendo en un piso por derecho a una patada en la puerta, mientras dice que vive de unos 400 euros que le da el Gobierno, que es una manera fatal de agradecerle a quien le da la pasta, el favor o la justicia.
Así no es complicado entender la violencia verbal de muchos, las ansias de reformas que es un peldaño más que el de cambios, las ganas de que todo se vaya al carajo pensando que es mejor así.
Creo que lo de Túnez no nos pilla tan lejos, mecachis; debe ser la sal del Mediterráneo.

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