3.11.10

Barak Obama ha perdido la oportunidad política de ser respetado en su país

Barak Obama ha descubierto que su gente, su país, es complicado de narices. Que en sólo dos años haya pasado de representar la gran esperanza en la política y en una sociedad algo oxidada, a ser un gestor malo al que hay que castigar, es de premio a la imbecilidad social o a las malas artes de los perdedores republicanos, que nadie ha dudado nunca, son tan listos como todos los conservadores del mundo mundial.
Es lo que tienen las izquierdas de las derechas (en cada país son más o menos izquierdas, depende), que siempre pierden en las formas, en el uso de la información, en las soluciones de los problemas por querer contentar a todos, por renunciar a ser de izquierdas para no asustar.
Pero los de derechas nunca renuncian a ser conservadores o como es el caso de ahora en EEUU, de mostrase de extrema derecha en gran número, dentro de una fiesta que llaman “Tea Party” en recuerdo a una rebelión de hace siglos, que tienen narices que se inspiren en una rebelión social. Aunque también en España el PP es ahora el defensor de los trabajadores manuales.
Barak Obama lo tiene crudo para intentar ahora resolver los problemas que no supo o pudo resolver en los dos años primeros. Van a ser dos años de cara perro, y si no fuera por que Obama es de otro material —creo y espero—, yo sabría decir ya cómo acabaría esto, para intentar a toda costa no perder en las próximas presidenciales. Por si acaso que se vayan atando los machos algunos países díscolos con ganas de jugar a guerras, no vaya a ser que paguen ellos los platos rotos. Y no, no me estoy refiriendo a países con armas nucleres, pues esos on intocables. De momento.

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