1.10.10

La derecha no puede defender a los trabajadores por incompatibilidad

La derecha en España, listilla como ninguna, se quiere apoderar de la defensa de los trabajadores como si quisiera olvidarse de donde viene y lo que es más importante, hasta donde querría ir, si se le dejara. Los conservadores y liberales lo son así, simplemente porque creen en unas leyes y normas económicas determinadas, muy conocidas, en donde la libre empresa sin control y el tamaño del Estado —y sus servicios— es determinante para la ideología. No es nada nuevo y es válido como filosofía política, pero incompatible con la defensa personal de los intereses de los trabajadores por mucho que se diga que el trabajo es un bien escaso y que ellos lo defiende. Y es verdad, pero a medias. Por que lo que no dicen es a cuenta de qué derechos lo defienden. A cuenta de qué calidad de trabajo creen en la defensa del mismo.
Todos queremos defender el trabajo, pero uno lo hacemos sin desear que se traspase una línea de calidad y de respetabilidad hacia el ser humano que es trabajador por cuenta ajena. Muchos de nosotros creemos superado el siglo XIX y el XX —incluso muchos sin darse cuenta y convocando sistemas de defensa como la huelga, típica herramienta del siglo pasado—, creemos que no se deben traspasar una línea débil pero clara en la calidad del empleo. Y los neoliberales y los conservadores anteponen el beneficio y la libre empresa a los derechos de las personas.
Así que por favor, no nos engañen con un idioma chabacano y que no le va, que incluso no saben utilizar bien por mucho que intenten aprender. Los trabajadores necesitan ser responsables de sus realidades, sin miedo, apoyando la formación y la preparación profesional, pero sin admitir mercados laborales de otros mundos, por mucho que se les diga que la globalización todo lo unifica. Los beneficios parece que no están siendo unificados entre las pastes de la sociedad, así que intenten engañar algo menos, por favor.

3 comentarios:

  1. El bipartidismo siempre me ha parecido auto destructivo, pero en este caso me parece de vergüenza ajena.

    Que la derecha se pueda llevar, de regalo, el voto de los trabajadores descontentos, es absurdo hasta el paroxismo. Como si el gobierno simplemente fuera un relevo que cambie de manos. Parece sacado de una fantasía despota, bizarra y orwelliana.

    Me gustaría poder pensar que desde el gobierno se hace algo: que están metidos hasta los codos, como yo para mantener mi puesto o mis amigos para conseguir un - ¡otro! - trabajo.

    No quiero que el gobierno, simplemente, cambie de color. A mi lo que me gustaría es OTRA izquierda.

    PD = Seguid así con la página.

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  2. Necesitamos que la gente comprenda que ahora mismo tenemos derechas en el Gobierno y en la oposición. Efectivamente, como dice el Sr. Piteas necesitamos otra izquierda o, sencillamente, unas izquierdas más o menos de verdad: que lo digan y que lo sean. El P.P.S.O.E. Zapatero con su ley del I.R.P.F. del 2.006 ya demostró que donde él pudiese no habría políticas de socialización de riquezas. Con el tiempo lo ha ido verificando. Y, como le dicen a los escritores cuando les instruyen en técnicas narrativas: "si no escribes no eres escritor". Si no socializas riquezas, con los medios más oportunos en cada momento, no eres socialista.

    Cordialmente,

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  3. Si hacemos de nuevo el ejercicio de mirar al Pasado, a la Historia del último siglo, veremos qué sucedió cuando dijeron estar del lado de los trabajadores las fuerzas político-sociales derechistas, los extremistas fascistoides, bien fuesen zurdos o diestros, aquéllos que en realidad defendían a una pequeña élite privilegiada. Lo hicieron los nacionalsocialistas o nazi-fascistas de A. Hitler. Lo hicieron los fascistas de B. Mussolini y los franquistas-fascistas de F. Franco...

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