7.9.10

ETA y sus mini treguas inentendibles o una obra de teatro en varios actos

Cuanto menos entiendo la tregua de ETA más convencido estoy de que nos faltan capítulos de una historia sangrienta y lenta. ETA no es de las organizaciones que sepan escribir claro ni que ande recto ningún camino. Y lo que es peor, la historia nos ha enseñado que cuando ETA ha tomado decisiones importantes, tiene tendencia a romperse en dos, dejando el asunto tal y como estaba antes.
Espero que los capítulos que faltan no sean sangrientos y que en algún momento alguien les logre convencer de que se puede negociar sin negociar, de que la paz es el único camino posible, que la disolución se puede hacer de muchas maneras pero que es inevitable, que el único asunto a tratar es el de los presos y que todos los demás deben ser capítulos políticos con una reglas muy delimitadas aunque no limitadas.
Por eso cada vez estoy más convencido de que todos los actores de este drama saben más de lo que dejan publicar, dosifican la obra para que los espectadores no se pongan nerviosos y además aplaudan al final, y para que en caso de fallar algún decorado siempre tengan recambio más o menos soportable.
No me puedo imaginar un final de este proceso parecido al de la T4 de Madrid por mucho que algunos bobos terroristas o no, crean que es esa la carta escondida entre las mangas del fulero zascandil. El País Vasco y con él España serían ahora más ricos, más libres, más prósperos y con más futuro si ETA hubiera sido inteligente y se hubiera disuelto como un azucarillo hace 35 años. Ahora todavía es un clavo en el zapato de un Estado que le está ganando la lógica y de un País Vasco que ya ha aprendido a que sin ETA es más y mejor. Es cuestión de tiempo y de inteligencia política. Toca esperar.

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