12.7.10

El desorden de la vivienda en España toca fondo. El turismo está acelerando la crisis del ladrillo.

En estos momentos hay en España suelo ya recalificado por los Ayuntaminentos para construir casi 20 millones de viviendas.  La Federación de Promotores y Constructores estimaba en 2008 que España necesitaba la construcción de algo más de 300.000 viviendas anuales, pero durante el periodo 2003-2007 se triplicó el número de viviendas construidas.
La larga duración de esta fase alcista de negocio del ladrillo y de bonanza inmobiliaria indujo a la población a habituarse a esta sinrazón, como si de algo normal y permanente se tratara. Los diez años de auge crearon hábitos de vida y de negocio muy arraigados que nos han llevado a esta “economía suicida” POlítica que también fue apoyada por todos los organismos públicos, que aprendieron a financiarse de los impuestos del ladrillo y de la venta o recalificación de más y más solares y terrenos de sus municipios, algunos en lugares alejados de los centros urbanos, provocando gastos brutales si al final se decide construir, pues hay que llevar servicios públicos de todo tipo hasta esos espacios alejados. Una sinrazón en la que los bancos con la concesión de hipotecas absurdas ha alentado en un sin control.

La crisis económica amenaza además la principal fuente de riqueza nacional en España, el turismo,  En 2009 el PIB del sector cayó más de un 5%, siendo el sector más afectado el turismo extranjero, que disminuyó más de un 10% junto con los ingresos derivados de este mercado, que cayeron unos 3 puntos más.  
El turismo ha sido la escusa que ha liderado el desordenado planeamiento del uso turístico del suelo. en todo el litoral español. No es lógico que se intenten vender viviendas en el litoral o en las zonas de Pirineo, más caras que en Londres o en muchas ciudades de Francia. Si comparamos precios entre Jaca (Huesca) y Pau (Francia) se ve un desorden económico ilógico, pues los sueldos son bien distintos además.
Los turistas han cambiado de países, muchos extranjeros han optado por playas de otros países con economías basadas en el dólar o en cualquier otra moneda distinta al euro. En verano de 2008 predominaron las estancias cortas y el gasto ha descendido en diferentes zonas turísticas hasta un 30%. Este agotamiento del turismo español requiere un plan urgente de renovación de los servicios existentes, en vez de seguir promoviendo nuevos hoteles y complejos vacacionales.
No se entiende por ejemplo que Marina d’Or, símbolo del turismo masivo y de la destrucción del paisaje, con 1.000 empleados despedidos en el último año, siga promoviendo en la actualidad hasta tres nuevos complejos en la costa de Oropesa.

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