22.2.10

El Rey, el baloncesto y los pitidos en el País Vasco.

Al Rey le han pitado en la final de la Copa de Baloncesto y mañana saldrá en todos los medios, con profusión de imágenes y dedos levantados, aliñados por comentarios de todo tipo de periodistas.
¿Alguien se esperaba otra cosa?
De haber sucedido lo contrario, todos, incluso yo que soy medio bobo, me hubiera puesto a temblar. Se habrían comprado todas las entradas del campo de baloncesto, para evitar lo "normal"
El Rey tiene la obligación de conocer cómo está el patio, cómo se le quiere o no, en todos los territorios de este santo Estado. Y en su trabajo entra que a veces, tenga que escuchar lo que él ya sabe y todos también. Que en el País Vasco no se le aprecia, o lo que es casi igual, que en otros sitios tampoco, pero no se tienen agallas para demostrarlo.
La Monarquía tiene que acelerar algunos cambios en su forma de trabajar. La sociedad española necesita algo más que una familia "feliz" que despide a las figuras de cera con saña y cambia de traje y zapatos con profusión de imágenes de revistas rosas.
Hay que currar, pero cuidado, sin inmiscuirse en los asuntos del Gobierno. Hay mucho campo en el que se puede demostrar que la Monarquía, mientras no se tengo otro sistema, es capaz de currar para mejorar y engrasar el sistema.
Menos cacerías, menos barcos guapos, menos viajes escondidos a los medios, más trasparencia, más cercanía, más aparición de verdad en los medios y no con el filtro rosa que todo lo distorsiona.
Lo de menos son los pitidos, o incluso lo bueno han sido los pitidos, para que se asuma que hay que estar cuando hay que estar, dando la cara y conociendo al personal de cerca. Pero menos imágenes para la galería y más imágenes que demuestren que sirve para algo tener una Monarquía. Menos salir casi siempre junto a los militares y más salir con la gente de la calle, que somos muchos más que los de verde, luego nos toca más veces su visita, para enterarse de cómo nos van la cosas a los curritos de a pie.

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