24.2.10

Drogas en España. Qué barbaridades se consumen como drogas en España

El consumo de cocaína ha caído en España, especialmente entre los jóvenes, pero se ha producido un incremento del uso de la ketamina, señala en su informe anual la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE). España es puesta como ejemplo al tratar sobre la disminución del consumo de cocaína en Europa, ya que la prevalencia de su uso entre los estudiantes de secundaria pasó del 7,2% en 2004 al 3,6% en 2008.
Por el contrario, advierte de que es "motivo de preocupación" el creciente tráfico y consumo de ketamina, un anestésico de uso veterinario. "El uso indebido de ketamina es cada vez mayor en los países de Europa, en particular en España y el Reino Unido. El tráfico de la ketamina interesa a los grupos delictivos organizados debido a su alta rentabilidad", indicó la Junta.
El mismo informe de la ONU, que trata diversos temas relacionados con las drogas a nivel internacional, hace un llamamiento a los gobiernos para que dispongan los medios necesarios para combatir el creciente uso de las drogas que debilitan la resistencia y que se utilizan en violaciones y robos. "Las nuevas sustancias psicoactivas se consiguen con más facilidad" puesto que están sometidas a un control internacional "menos estricto", indica el informe de la JIFE. Muchas de ellas se pueden comprar a través de farmacias ilegales 'on-line'.
Para ello -dice- se recurre a sustancias de la familia de la benzodiazepina a fin de "debilitar la resistencia de sus víctimas y aprovecharse de ellas sin su consentimiento, despojándolas de sus bienes o ultrajándolas físicamente". El flunitrazepam, que se comercializa con el nombre de Rohypnol, llegó a utilizarse tan comúnmente para perpetrar agresiones sexuales que recibió el nombre de "droga de violación", aunque últimamente su consumo se ha reducido mucho gracias a un control más estricto. Los delincuentes recurren ahora a otras sustancias, como el ácido gammahidroxibutírico (GHB), un psicotrópico que hasta hace poco no estaba sometido a fiscalización internacional, y otros productos como la ketamina y la gamma-butirolactona (GBL), que se consiguen fácilmente en muchos países. elmundo.es

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