17.1.10

La visión positiva del Estado

Aunque el nombre pueda llevar a engaño, la visión positiva del Estado es una visión económica relativamente contraria a la visión idealizada del sector público como organismo económicamente positivo. Irónico ¿Verdad?

Para entender a que nos referimos cuando decimos “visión positiva” debemos atender a su versión más filosófica del termino, provista por Augusto Comte, que también fue uno de los padres de la sociología.
La visión positivista, al contrario de la normativa, atiende a “lo que es”, y no a “lo que debe ser”.

Pues bien, en economía se suele emplear mucho estos dos términos en los ámbitos de actuación pública.
El sector público es aquel que puede actuar de forma consciente en la economía (con cierto peso económico, los consumidores también son conscientes, pero su individualidad les hace ser una parte ínfima del grupo). Por ello es muy importante atender a la ciencia desde el punto de vista normativo (como queremos que sea la economía) y positivo (como funciona la economía), para que el gobierno pueda actuar de la mejor manera posible.

La visión normativa introduce una formulación más matemática del sector. Esta “matematización” no hay que verla como una abstracción ilógica, sino como una ayuda a comprender términos como el dominio de mercado por parte de los monopolios (que deberán ser regulados), cuestiones de información imperfecta, la mejor provisión de bienes públicos o el correcto ajuste de problemas sociales y externalidades como la contaminación (por poner los ejemplos más comunes y estudiados). 

Obviamente, el Estado no es una función matemática, pero si cumple una función esencial en la economía que ha de ser mesurada y analizada.


Ahora bien, la escuela de Chicago, positivista, con autores americanos de corte más liberal salieron pronto al ámbito económico con críticas permisibles sobre la argumentación normativa, pero algo hipócritas en mi opinión.
En general, su hipótesis básica es que el Estado, al no ser una entidad independiente formada por seres neutros, sino por seres humanos, tendrá incentivos propios fuera del propio bienestar de la población. Es decir, su argumento es que el Estado tendrá individuos que por su propia condición de personas individuales que buscan su propio beneficio crearan ineficiencias en todo el sistema público, gracias a su situación de poder.
En cierto modo no les falta razón, de ahí que diga que entiendo su punto de vista. Algunos miembros del sistema político se benefician de sus cargos, y parte de la burbuja inmobiliaria ha surgido por estos beneficios, que fomentaban todo tipo de ineficiencias sobre el suelo y las viviendas.

Ahora bien, si admiten que las personas pueden, a través de la búsqueda de su propio beneficio, crear ineficiencias en el sistema. Si admiten que el hecho de seguir el propio interés puede condicionar negativamente a la economía, no sé porque no admiten entonces que la simple búsqueda del propio interés por parte de todos los individuos, consumidores y empresarios, puede no llevar al óptimo.
Porque realmente el estado no es más que una unión de ciudadanos, de igual forma que las empresas, o las asociaciones de consumidores, a mayor escala por supuesto.

¿Es que acaso hay que diferenciar entre las diferentes búsquedas de interés, según nos convengan? ¿Por qué defienden el sistema liberal bajo condiciones de mercado competitivo, información perfecta y ausencia de monopolios, e introducen todos esos efectos en el sistema público? ¿Es que acaso los problemas de ineficiencia en la economía sólo actúan en el sector público? ¿O es que acaso no queremos que exista, independientemente de cómo “sea” la economía?

Saludos.

7 comentarios:

  1. Muy interesante. Le enlazo.

    Saludos,

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  2. El mercado, o la economía libre es sin duda lo que lleva al óptimo.
    Sin embargo se sabe que a día de hoy pueden existir excepcionales fallas de mercado, como los monopolios, que basta con regularlos y ya está. Son pocos y se ven fácilmente.

    Veámoslo de otra forma, si quieres:
    La forma óptima y natural de vivir de los seres humanos es libre, incluso aunque vivamos en ciudades. Si surge un asesino y se prueba suficiente y sólidamente su crimen, pues cumple una condena penal, pero no por eso el que vivamos todos en la más absoluta libertad deja de ser óptimo, o conviene plantearse los toques de queda a partir del anochecer, o llevar chips bajo la piel como las mascotas, o pulseras localizadoras, o cualquier otra grave pérdida de libertad. Se entiende, ¿verdad?

    Nadie dijo que la libertad económica fuera PERFECTA. Sólo se dijo que es ÓPTIMA. Es la mejor opción posible de todas, y es indiscutible que así tenga que ser. Pero si en esa liberta surge espontáneamente algún vicio, o alguien comete algún delito, pues se interviene y listos.

    Es decir: TODO conviene que sea analizado y razonablemente vigilado. TODO. Desde el Tráfico (miles de muertes en España al año), hasta la vida civil (crímenes y delitos), hasta la actividad económica (posibles desajustes).
    El problema con la economía no viene de combatir los posibles desajustes mínimos que se puedan producir en su libérrimo funcionamiento, no seamos ingenuos a estas alturas.
    El problema del socialismo es exterminar a los ricos. Ese odio a los ricos, laboriosos y talentosos, que desemboca impepinablemente en que toda la población es pobre y vive en la misera, además de otros problemas de desvío moral, confusión, conflicto psicológico interior, etc.
    El problema del socialismo no es que le preocupe la molestia social de un monopolio. Es que el dinero es una gozada, y el gobierno también vive de dinero, y lo necesita. Así que quiere más. Y cualquier excusa es válida para intervenir la economía y tasar a la población con una carga impositiva general del 50%-60% como en España.

    Saludos

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  3. Anónimo6:38 a. m.

    demuestran mucha experiencia y conocimientos.. adelante compañeros y seran mejores

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  4. Es muy dificil ver cuál es el papel del estado en cada situación. Lo que estoy segura es quería y en una idea original se creó para beneficio del pueblo y conformado por este. Si después se desvirtuó, tendremos que rever eso. Me gustó mucho leer tu post mientras me comía comida mexicana que me acabo de pedir. La mejor combinación, política, lectura y comida!
    Gonza

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  5. Sin duda los males, con una buena comida, entran mejor.
    ¿Muy picante?

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  6. Sí, ni te cuento, el chile es terrible, pero bueno, así las crisis no parecen tan malas jajaja

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