13.10.09

Ricardo Costa, reta a Mariano Rajoy a un duelo de titanes

Morir matando es un activo de los soldados de guerra, una decisión de los que no quieren ni rendirse ni huir. De los que creen en sus principios, aunque estos sean equivocados.
Ricardo Costa es un MAL ejemplo para un PP deambulante y mareado que no sabe donde está. Es un niño pijo bien, que en periodos de crisis no ofrece una buena imagen a un PP herido. Pero al menos demuestra tener valor y coraje para no irse si no es porque lo despidan con todos los bemoles del mundo.
Es uno de estos casos, en los que sus valedores se están tirando de los pelos porque no han logrado domar al casquivano político. Por que hay que decirlo todo, en la política es muy normal tener dominados a los que están en los peldaños más abajo. El clientelismo es muy común y la obediencia lo normal.
Obedientes hasta para morir.
Y Ricardo Costa que aspiraba a que se quemara Camp en todos estos asunto y así poder aspirar a ser el "jefe" del jefe, se ha convertido en el cadáver necesario para que no ascienda la basura por el desagüe.
Resulta interesante el reto pero también triste y penoso, porque la sociedad, la que tiene inmensos problemas para llegar a fin de mes, está hastiada y muy dolida con estos comportamientos.
Jugar con fuego es peligroso, hacerlo con garrafas de petróleo en la mano es muy peligroso. Llevar mechero en el bolsillo es casi suicida.
Un poquito de por favor, señor Mariano, que no sé si lo sabe, pero es quien aspiraba a ser Presidente de España, un país casi acojonado que asiste impávido cómo no les sale un nuevo político en las últimas décadas, que sea capaz de asumir los problemas y resolverlos.
¿Qué decisión tomará ahora Rajoy?
¿Tomará alguna?

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