13.8.08

Cómo conseguir que los hijos se vayan de casa antes de los 40

Si te molestan los hijos en casa, no intentes echarlos, es imposible y te quedarás en evidencia, busca otras alternativas.
De momento la que todavía no hemos realizado nuestra generación, es obligar al sistema a que cambie una serie de vicios inmensos, que obligan a tener que soportar a los hijos y sus apegados durante más años que ninguna otra generación habida hasta la fecha.
Nunca los jóvenes han durado de jóvenes tantas décadas como la actual generación. Y los culpables somos nosotros que no les dejamos salida lógica.
Están mejor preparados que ninguna otra generación, pero en cambio cobran si trabajan, el mismo sueldo que cobrábamos nosotros hace dos décadas. Su trabajo no es fijo pero las deudas de la hipoteca si caen en ella si que es fija para 30 años. Saben que ahorra es una tontería pues mil euros es el equivalente a quitarse muchos pequeños gozos diarios y en cambio no sirve para pagar una cuota mensual de la hipoteca.
Como saben que una hipoteca dura mucho más que un matrimonio según las estadísticas, optan por creer en ellas y pasar de las trampas. Se nos han vuelto listos y viven adosados en un cuarto que más parece una cueva personal que una habitación que decoramos con gusto infantil cuando nuestros hijos iban a ser los que nos iban a sacar de pobres. ¡¡¡Cooooñooooo!!!
Como ellos no están por la labor de hacer la revolución pendiente, esa que nosotros tampoco hicimos, creo que es la hora de que nos la replanteemos otra vez, ahora que ya tenemos pagado el piso y vamos camino de la jubilación, más que nada para que nos dejan en paz y no tengamos que estar pendientes de si los vamos a pillar en pelotas en casa, con sus turgentes y envidiosos atributos amenazando el recuerdo.
Tienen dos dificultades, solo dos, y sobre ellas debemos trabajar.
Un acceso al trabajo en condiciones correctas de seguridad y sueldo según su preparación y un acceso a la vivienda sin cláusulas tramposas.
En sucesivas entradas analizaré estas dos posibles soluciones que tenemos que resolver entre todos, para conseguir que el cuarto que iba a ser despacho y biblioteca lo dejen libre de músicas ambiente y de carteles jilipollas, de olor a feromonas mezcladas con bebidas energéticas y patatas fritas y vuelva al hogar el silencio que aprovecharemos otra vez la pareja casi ya anciana, para pasearnos en pelota picada desafiando la edad.
También nosotros tenemos necesidad de joder en silencio, ¡coño!, porque al final los que nos vamos a tener que ir de hotel seremos los padres, una vez que hemos desechado el coche por incómodo para nuestra barriga.

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