22.3.08

La autocensura

La autocensura es la forma más asquerosa de censura que existe. Bueno, excepto la violenta, claro. Cuando nosotros mismos somos los que nos coartamos la libertad de opinión, de expresión, de decisión, estamos dejando de hacer algo importante, cercenando la posibilidad de que algo crezca y se desarrolle, tome vida y libertad.
La libertad tiene que ser total, pero…
…pero a veces, inevitablemente, es necesaria esconderla un poquito para cuidarla.
El silencio público no es contrario al silencio privado, no es contrario a la utilización de los mecanismos necesarios para “hacer cosas”.
No todo se debe decir en voz alta, no todo se debe hacer con luz y testigos, porque en todo tipo de partidas de ajedrez, las jugadas sólo se conocen según se van realizando, nunca se le avisa al que tienes sentado enfrente de la mesa, qué es lo que buscan con ese movimiento tonto, qué es lo que exploras con esa pérdida de calidad o de pieza.
El contrario, al que se le supone una inteligencia igual a la tuya, debe detectar los futuros movimientos, esas son las reglas del juego, y debe saber defenderse de tus ataques. Pero en este caso como en muchos otros, el silencio y el trabajo intelectual soterrado tienen que ir acompañados el uno del otro.
La autocensura es una barbaridad mental a veces inevitable.
El trabajo en silencio es el antídoto que evita la autocensura.
Gracián, Gracián, siempre Gracián.

2 comentarios:

  1. Anónimo4:14 p. m.

    Hace años que leí a Gracián su "Oráculo" y me pareció un manual perfecto para quien quiere sobrevivir en un medio político totalitario, aristocrático y clerical, donde había que esquivar a la Inquisición constantemente.
    Quien quiera ascender en el escalafón de organizaciones cupulistas, sin duda, debe leerlo.
    Pero quien quiera impulsar la organización de un movimiento de masas, sin preocuparse tanto por su "carrera política" debería leer más a Sun-Tzu.

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  2. Gracián escribió páginas maravillosas y tonterías como todos nosotros y como todos los seres que escriben.

    Para lo que describes, viene mejor El Príncipe de Maquiavelo.

    Pero te voy a decir algo más.
    Si aspiras a ascender en un partido de derechas lo mejor es apuntarte a "la Obra" y aprenderte de memoria El Camino.
    Y si quieres ascender con ideas de izquierdas lo fundamental es apuntarte al PSOE, leerte varios libros de la psicología de las familias, y viajar mucho a Madrid.

    Yo en realidad admiro mucho Madrid, suelo pernoctar en un Hostal que se llama El Cantábrico y además soy de "La Obra" desde los años 70. Esto me permite estar infiltrado tanto en el PSOE como en CHA, depende de temporadas.

    A mi lo que me priva es Jose Antonio, os recomiendo sus escritos.
    Maravillosos.

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