24.2.12

El público de izquierdas nos quedamos sin Público. Otra noche de cava para algunos

El anunciado y temido cierre del diario Público es una muy mala noticia para la libertad de prensa, para la España inmersa en una crisis que ni ella misma entiende bien, para un sector político progresista poco inteligente que tras unos años en el poder ha visto como sus aliados en los medios de comunicación se deshacían en migajas o se rompían en mil pedazos. Zapatero hizo algunas cosas bien, otras mal, pero sin duda en su debe estará el final de varios medios de comunicación que desde ideas progresistas no han logrado sacar la cabeza del barro.

Se me dirá con toda la razón que no es nadie un Presidente del Gobierno para cuidar que empresas privadas vayan bien o mal en sus negocios, en sus decisiones empresariales. Es cierto esto. Tan cierto como la derecha sabe hacer todo lo contrario sin que se note en absoluto. Tan cierto como que los poderes fácticos (qué palabro tan viejo, joder) saben organizarse aun siendo menos, con el dinero de todos, con los beneficios de sus trabajadores, para presionar hasta conseguir aquello que les va bien para sus intereses, que curiosamente nunca son los de la mayoría.

Tontos nosotros lo justo, todos. Pero si algunos son más tontos que otros, sin duda, la izquierda se lleva la palma y los aplausos. Está el cementerio lleno de bellísimas personas, maravillosas ideas, limpios y relucientes proyectos. Pero es el cementerio, en donde solo descansas los muertos. Los vivos siguen siendo chapuceros, sucios, feos, pero les importa un pito ser unos guarretes listísimos pues simplemente están vivos. Público se va por que entre todos los que ahora le alabamos su posición no lo hemos comprado. Cierra por no ser rentable ante un público trabajador que no tiene sobras para ir gastándose en cultura e información pero sí en otros menesteres. Somos así de listos, ni poco ni mucho, simplemente así.

22.2.12

Se está provocando una deflación controlada en España

Diversas voces, incluso alguna española, se pregunta o indica que la solución a la actual situación de crisis económica en los países del sur de Europa, incluida España, pasa por bajar los sueldos —más todavía, si— y por bajar también y en su misma relación el coste de los productos que producimos, que compramos y consumimos. Es decir por la deflación más artificial posible, la que se provoca —o se podría intentar provocar— con medidas desde el Gobierno.

Es cierto que entre las diversas opciones económicas que tenemos para resolver el problema económico actual, parece una idea bastante válida, e intentaré explicarla sin que antes me ataquéis sin piedad, cosa lógica si no se sabe antes las alternativas. Fijémonos que se ha decidido bajar los sueldos y pensiones, es posible que en marzo se intente dar otra vuelta de tuerca, pero de momento no se observa que vaya acompañada por la bajada del IPC.

Lo que se intenta con Grecia es que ella misma se salga del euro, algo que otros países ya se han planteado antes y de momento no lo pueden/quieren hacer. La idea última de salirse del euro es muy sencilla. Devaluar la moneda nueva o retomada por el país que se sale. Pensemos por un momento en esta posibilidad.

21.2.12

Detalles de una reforma laboral predemocrática en España

El otro día hice unas valoraciones sobre la reforma laboral que quiero ampliar con algunas cuestiones más de esas que no copan los titulares de los periódicos pero siguen siendo igual de importantes que la bajada del coste a 33 o 20 días.

 El primer punto es sobre el despido de 20 días, generalizado por unas cusas de despido que, hablando en plata, no se sostienen por ningún lado. ¿Cuáles son estas causas? Cito:
Cuando de los resultados de la empresa se desprenda una situación económica negativa, en casos tales como la existencia de perdidas actuales (o previstas) o la disminución persistente de su nivel de ingresos o ventas. Como decían el otro día en el programa "Salvados", incluso una situación con menores ingresos, aun con beneficios positivos, podrían dar lugar a causas objetivas de despido libre. Y no hay que ser un as de la contabilidad creativa para obtener una previsión negativa temporal en los beneficios. Como diría Marx: “Que me traigan a un niño de cinco años”.

 El segundo punto es el de despido por causa de absentismo. Faltar ocho días en un plazo de dos meses (una enfermedad que te obligue a estar poco más de una semana en cama) es causa suficiente para poder despedirte, también, con 20 días por año trabajado. Además, se deja de tener en cuenta el absentismo global de la empresa. Eres tú y tus circunstancias.

 En tercer lugar, la simplificación de contratos que se pedían desde varios ámbitos, figura institucional que da más seguridad y confianza que otra cosa, demanda que el mismo gobierno hacía en la oposición y que con la reforma laboral se ha olvidado de pleno. No solo se dejan todos los contratos temporales preexistentes, además se introducen nuevos, con más bonificaciones e incentivos fiscales. No seré yo quien cargue contra estas bonificaciones, aunque para que no generase distorsiones entre unos y otros deberían generalizarse. Ahora mismo, un parado cobrando prestación está en mejor situación que uno que ya no tiene nada. Mucha desigualdad no es que corrija precisamente. Los contratos de formación ya no son para formar, pues, la “formación” que puedan incluir no tiene por qué estar dentro de el catálogo nacional de cualificaciones profesionales. Será pues, un mero contrato más sin justificación practica operativa, con una reducción de entre el 75% y el 100% de las cotizaciones por parte de la empresa, y del 100% del trabajador.

Caso curioso: Contrato a tiempo parcial. Como solo te necesito unas horas al día, te hago este contrato, pero eso sí, permíteme que te haga hacer horas extra. Flexible es, de eso no hay duda. En empresas y asignaciones públicas, se puede también despedir personal (no funcionariado, obviamente), simplemente al recibir una menor prestación (ya que no se guían por el objetivo de beneficio), más manipulable imposible.

 De la capacidad del empresario para cambiar elementos ya pactados según la situación lo requiera ya se ha hablado bastante. Con estas cuatro cosillas solo quería revisar algo más por dentro una reforma que está siendo bastante mal explicada. Con titulares negativos, pero entendibles y aceptados, y una letra pequeña obviada y dañina.

Con lo fácil que hubiera sido flexibilizar el mercado laboral con cosas más sencillas, lógicas, practicas y neutrales. Pero se les va la mano.

20.2.12

Fundaciones políticas sectoriales en busca de "Ideas"

Esteban González Pons, nuevo vicesecretario general de Estudios y Programas del PP, formando un nuevo núcleo de trabajo que se circunscribe a buscar nuevas “Ideas”, no es el primer intento entre los grande partidos de crear grupos de trabajo, potentes y orgánicamente reconocidos, para analizar nuevas ideas, para edificar y recoger los proyectos que deben servir para ir avanzando según van cambiando los problemas de “sus” sociedades. Este intento del PP no es “FAES” pero tal vez sea su competencia más directa.

Jesús Caldera en el PSOE con su “Fundación Ideas” sería el ejemplo socialista del que copia en alguna manera el PP para colocar sus peones en busca de escuchar la hierba crecer.

Dice Pons que Rajoy le ha confiado "la custodia de la fuente de las ideas del PP, que es lo mismo que la fuente de las ideas del centro político". "España sin ideas no tiene ahora mismo posibilidades de salir de la crisis". Sirve esta declaración para poner en valor cualquier intento por crear mesas de trabajo político desde cualquier partido, encaminado a bocetar ideas, a recoger necesidades y darle forma al menos bosquejada, para que otros departamentos políticos de cada organización, los afine y los ponga en funcionamiento.

En el caso de IU, lo más parecido a este tipo de organizaciones en busca de ideas y debates, sería la FEC (Fundación por la Europa de los Ciudadanos).

Otros partidos políticos tienen áreas de trabajo sectorial que dividen los trabajos por sectores, y son estas agrupaciones organizativas las que se dedican a buscar nuevas ideas, necesidades y soluciones.

Es muy necesario que toda organización política sepa sectorialmente organizarse en busca de “ideas” que sirvan y sean necesarias para la sociedad, pero también para su organización y su trabajo político. Sin crear mesas constantes que sean capaces de articular ideas y soluciones, el futuro no será de los políticos. Es cierto que estos grupos de trabajo que agrupan de alguna manera las nuevas ideas sectoriales en un departamento único, más parecen cementerios de elefantes políticos, y en alguna medida es cierto que el perfil básico de sus gestores encaja bien con el de políticos ya algo apagados pero con un gran bagaje interior y una capacidad de trabajo, empatía y respeto más que suficiente.

Sin mesas de trabajo capaces, que sepan ir a la búsqueda de nuevas soluciones, de nuevos impulsos a la necesidades sociales actuales, no saldremos de la apatía social que hoy nos invade.

La revolución es tener ideas y soluciones propias

La imagen nos muestra a los grises de aquellos años predemocrático pegando a manifestantes en 1976 por las calles de Barcelona. Esta imagen se podría copiar hoy, pues seguimos con los mismos problemas de respeto hacia las personas, de entender el uso de la fuerza como disuasoria ante todo tipo de personas, y como se puede ver en esta ya oxidada imagen, usando las porras o las culatas como herramientas que emplean los poderes para meter el orden y la razón en las cabezas. No se puede discutir con sociedades que emplean estas razones para tener “su” razón.

Hoy escuchaba a un tal Mariano, decir en público, ante “su” público, que la reforma laboral es buena para los trabajadores. Es también “su” razón, pero resulta imbécil pretender que los trabajadores se la crean. Si te quitan derechos, si te restan posibilidades mientras sufres un mercado de trabajo esclavo a la hora de contratar, pues como que mucha razón no parece tenerse, incluso aunque sea “su” razón.

Muchos “su” y muy pocos “nosotros”. Todo se basa y hay que decirlo, en que los que organizan el poder económico tengan más beneficios. Así que tenemos dos posibilidades. O nos rebelamos contra ellos con todas nuestras fuerzas o nos convertimos también en poderes económicos empezando desde abajo.

La auténtica revolución sería que todos nos hiciéremos empresarios y cooperativistas, que solo consumiéramos aquello que nos da la real gana por egoísmo rentable y económico. Que supiéramos organizarnos personalmente para no seguir engañados en el consumismo idiota de otros idiotas que se creen que el beneficio fácil será para siempre. La revolución sería que no confiáramos en los bancos y cajas de ahorros, igual que ellos no confían en nosotros. Que votáramos alguna vez con dos bemoles, sabiendo qué les iba a joder más, a los que siempre son los mismos enemigos de los trabajadores que madrugan. ¿Cuántos empresarios se levantan a las 5 de la mañana para entrar en el turno de mañana?

No se trata de ser revolucionario, no nos equivoquemos, se trata de ser defensores de nuestras sociedades, de nuestros pequeños beneficios como personas, de nuestras dignidades y libertades que poco a poco se fueron consiguiendo tras muchos años de huelgas y diálogos. Si no defendemos lo que consiguieron nuestros padres ¿qué nos va a quedar? Y si no nos gusta, al menos luchemos por reformar los derechos ya adquiridos. Pero no admitir su enterramiento en la cuneta, tragando además que es por nuestro beneficio, justa y necesaria. Tenemos que encontrar otras soluciones a los desmanes que nos ofrecen los que quieren aumentar sus beneficios económicos, engañando a políticos mesías.

19.2.12

Volvemos a estar unido contra algo. Mala situación, esta

Hoy hemos salido a la calle en protesta por la Reforma Laboral en España los suficientes trabajadores como para que a todos se nos abra un ápice la ilusión por la unidad. Los dirigentes del PP más los votantes recalcitrantes de los incapaces partidos políticos que no logran hacernos colocar como un país con futuro, hoy no pondrán la televisión para no vernos. 

No estamos avanzando nada en colocar a España como un país con futuro. No ya “en el futuro” sino tan siquiera con algunas luces “de futuro”. Llevamos décadas hablando de lo mismo y soportando crisis de empleo por lo mismo, sin aprender siquiera de que nuestra forma de encarar la industria, la producción, la formación, es obsoleta y de mala calidad. 

Yo no recuerdo bien las muchas veces que hemos hablado de reformar la Formación Profesional. Para nada.

No sé cuantas veces hemos hablado de los informes Pisa y de la necesidad de reformar de verdad la educación en España. Y la hemos reformado excesivas veces, tantas que no hemos reformado nada.
Yo no sé cuantos años hace ya que escuché por primera vez que nuestra industria no es competitiva. ¿Tal vez hace 40 años o fueron 35? 

Se me olvidó la fecha en la que escuché por primera vez que la formación continua funciona en otros países y en España no. Que la formación de los gerentes y empresarios españoles es muy baja. Que nuestra manera de “ser” empresarios es más especulativa que industrial o productiva, por mucho que todos entendamos que la meta de una empresa es ganar dinero.

¿Cuántos años hace que hablamos sobre nuestros horarios laborales obsoletos y sobre nuestra organización laboral vieja? ¿y sobre la baja participación de los trabajadores en sus sindicatos? ¿y de que España se está convirtiendo en un país de servicios? ¿y del fraude fiscal y contable de muchas empresas? ¿hablamos mucho o poco de la economía sumergida, del dinero negro, de las “no” facturas? ¿cuántas décadas hace que descubrimos que hay que exportar más y que aprender idiomas es muy necesario en todos los ámbitos?

Llevamos cuatro años avisando del paro juvenil como un enorme lastre social que nos va a marcar en el futuro a una generación o tal vez ya dos, que se van a quedar vacías de futuro.

Somos capaces como sociedad de señalar los errores, de darnos cuenta de nuestros fallos como sociedad. Pero no somos capaces de encontrar respuestas y soluciones. No sabemos hasta donde estamos condenados a caer, cual es el puesto lógico para una sociedad como la española en este siglo XXI. Por de pronto, deberíamos ponernos serios e incluso tristes. Por cada puesto que nosotros como sociedad perdemos, otra sociedad lo gana.

17.2.12

Más cooperativas y S.A.L. para salir de la crisis y crear empresas nuevas

Sobre un 14% de las empresas españolas que existían antes de la crisis, han desaparecido con ella en estos 4 últimos años. Pero aquí el tamaño de la empresa SÍ importa. Si analizamos el tipo de empresa que ha tenido que despedir a trabajadores en estos años; el tamaño de la empresa en relación a la media europea; la productividad de este tipo de empresas en relación al mismo baremo de media europea (un 2,35% menos productiva que una empresa grande, contra un 1,82% en Europa); nos van señalando los datos por donde debemos mejorar nuestro tejido empresarial, desde luego alejado a reformas laborales que sobre todo ni inciden en cambiar nuestro tejido empresarial, ni en dotarle de mas formación y ni en lograr una productividad y fidelidad de más calidad entre sus trabajadores. Pero sigamos con más datos.

En el grupo de empresas de entre 25 y 49 trabajadores han tenido que cerrar un 27,3%. En el grupo de las microempresas entre 3 y 5 trabajadores han cerrado un 17%. Del grupo entre 6 y 9 ha cerrado un 21,4% de empresas. Y un 25% de las empresas entre 10 y 24 trabajadores. Las empresas con más de 1000 trabajadores en su plantilla solo han cerrado en un 0,2% y las que tiene entre 500 y 999 trabajadores un 5%.

Pero no hay que olvidar que en España casi el 99% de las empresas tienen menos de 50 trabajadores. O que el 81% del número total de empresas en España tienen menos de 3 trabajadores. Y que el 94% del total tienen menos de 10 trabajadores. Somos un país con muchas empresas pero muy pequeñas.

Los despidos en estos años se han producido en un 92% por empresas PYME, empresa que en excesivo número siguen comportamientos de empresa familiar en un 83% de los casos, aunque estas supongan más de un 70% del empleo actual.

Las PYMES son muy necesarias, son la base de nuestro tejido empresarial, pero deben modificarse en gran manera, no solo a costa de más facilidad para los despidos. Deben profesionalizarse más. Hay que cambiar el concepto de herencia entre sus dirigentes o propietarios, que tanto mal hace en la economía global de España, al faltar impulso y calidad en su gestión, que muchas veces es tratada como un activo de herencia sin mayores conocimientos. No hay que olvidar que hay una selección natural en muchos casos entre los hijos del propietario, que crea desigualdades básicas en la renovación generacional.

Hay sobre todo —y debemos ampliar más este concepto con más información— la decisión del autoempleo, de la creación de Cooperativas, de Sociedades Anónimas Laborales, de empresas donde los propios trabajadores sean los gestores y dueños.

15.2.12

Ahora te despedirán el día 364 de tu contrato laboral, querido joven

Al PSOE de Rubalcaba le ha hecho la cama el PP de Rajoy con la aprobación de las reforma laboral, que es más es una vuelta a 1970 que otra cosa. Rubalcaba ha cogido aire y presto, ha acudido a La Moncloa a darle la gracias a Mariano. Nunca se hubiera imaginado que tras perder incluso el norte y la sal, la fuerza y las ganas, le iban a regalar tamaño motivo para salir como defensor de los trabajadores. 

Por cierto, incluso son muchos los trabajadores que votaron al PP y que ahora, jope, están sacando cuentas de cuanto les va a costar su voto a Mariano Rajoy si los despiden, que puede que sea que sí, pues con más de 10 millones de contratos firmados cada año, la renovación del tejido laboral en España es vergonzosamente muy alto, incluso en periodos de crisis de actividad tan brutal.

Rubalcaba saca ahora a Soraya Rodríguez como novedad dura contra el PP, para hacernos creer que ellos son guay del Paraguay y vienen de nuevos a tenerse que chupar estos desastres. Yo creo que es tan dura la reforma laboral, que debemos entre toda la izquierda que ponernos de acuerdo para no capitalizar de momento nada que no sea explicar a la sociedad lo que realmente es esta patada en los riñones, y esperar que no se abuse de ella en los próximos años, hasta que algún inteligente político sea capaz de retornar a la senda construida entre trabajadores y empresarios tras 3 décadas de peleas, con mucho sudor y bastantes huelgas.

Claro que había que reformar el mercado laboral, efectivamente lo debería haber realizado un Zapatero dormido y asustado, y así no habría que soportar estos desastres. No duda de que las actuales normas laborales, la excesiva diferencia entre trabajadores con contrato indefinido y el resto, era una vergüenza consentida que dejaba con menos derechos a los que terminaban en el desempleo y ya nunca más tenían un contrato fijo. Pero de aquellos lodos hemos llegado a estos desastrosos resultados en donde todo se ha mezclado hasta formar una masa gris y sin derechos, en donde ni los jóvenes de 2012 podrán compararse en derechos a los que tenía yo en 1970 (si, con el “Enano”) cuando empecé a trabajar. Ni entonces ni ahora podías acudir al sindicato. Entonces por que lo dirigía tu mismo jefe. Hoy por que no puede hacer nada más que mirarte con preocupación ante un contrato que tiene un año de periodo de prueba. ¿Hay algo con menos derechos laborales, que estar un año en periodo de prueba? Si, el día 364 ya estarás despedido.